Culturales

Las luchas del político y periodista Rigoberto Cabezas

Por Laleska Palacios

La reincorporación de la Mosquitia y el inicio del diarismo en Nicaragua, son dos de las grandes hazañas de Rigoberto Cabezas Figueroa, político y periodista, a quien hoy Primero de Marzo Día Nacional del Periodista queremos recordar con la reproducción de un interesante artículo del periódico La Estrella de Nicaragua y de otros sitios virtuales.

Hoy también nace EL AVENTINO en conmemoración al legado periodístico que dejó Rigoberto Cabezas, fundador del Diario de Nicaragua y en honor a los periodistas nicaragüenses en su día.   EL AVENTINO es el periódico digital creado por los estudiantes de segundo año de la carrera de Periodismo de la Universidad de Managua (UdeM).

Rigoberto Cabezas Figueroa nació el 4 de Agosto de 1860 en Cartago, Costa Rica, hijo primogénito del matrimonio del nicaragüense Diego Cabezas Alvarado y la costarricense Josefa Figueroa Oreamuno,

A corta edad mostró aptitudes literarias, leía a los autores clásicos y a los enciclopedistas, fueron estas lecturas que formaron su carácter, intelecto e ideas republicanas basadas en la Revolución Francesa.

Con solamente trece años de edad fundó una “sociedad secreta” al estilo de las Logias Masónicas de la época, denominada “Friendship”, redactó él mismo los estatutos y el primer artículo establecía que quienes ingresaban a esa sociedad debían mirarse como hermanos.

En Costa Rica se inició en el periodismo criticando al presidente Tomás Guardia Gutiérrez, quien lo mandó preso a la Isla San Lucas. En 1881 recuperó su libertad y partió al exilio a Guatemala cuando gobernaba el Gral. Justo Rufino Barrios, que estaba empeñado en la Unión Centroamericana. Barrios le incorporó al ejército y alcanzó el rango de Capitán.

Rigoberto leyó y estudió a Rousseau, Voltaire, Diderot, sus guías del pensamiento revolucionario Liberal, su ídolo máximo fue Robespierre. A finales de 1881 se trasladó a El Salvador, y en 1882 llegó a Masaya, ciudad natal de su abuela paterna doña Asunción Alvarado.

Desde Masaya escribió a don Anselmo H. Rivas, periodista e intelectual, proponiéndole la publicación del primer periódico diario: «Un periódico que eduque al pueblo, que estudie los múltiples problemas que se presentan en Nicaragua, que informe de lo bueno y lo malo que proceden los gobiernos, que haga oposición honesta y respetuosa ».

Don Anselmo le respondió favorablemente; pero no tenía dinero para la empresa. Rigoberto se dio a la tarea de obtener los fondos. El Diario de Nicaragua apareció por primera vez el 1ro de Marzo de 1884 en la ciudad de Granada.

En su primer editorial, Rigoberto Cabezas escribió: «El Diario de Nicaragua no será órgano de las aspiraciones mezquinas de ningún círculo: Será el centinela avanzado de los intereses del país, los que defenderá contra toda tendencia a defraudarlos cualquiera que sea la fuente de donde proceda».

Surgieron diferencias entre Rivas y Cabezas motivadas por críticas que Rigoberto hizo al expresidente Vicente Cuadra, accionista de la imprenta junto con el expresidente Joaquín Zavala, ambos conservadores y el diario terminó cerrado a los 70 días de iniciado, con el último número del Diario, correspondiente al 29 de junio.

En Octubre de 1884, Rigoberto Cabezas fue expulsado de Nicaragua por el presidente Adán Cárdenas. Para cerrar El Diario de Nicaragua Cárdenas le acusó de conspirar contra los sagrados principios de la libertad de prensa. Cabezas se exilió en Guatemala.

El 14 de diciembre de ese mismo año, Rigoberto escribe al presidente Cárdenas:  “Mi expulsión fue un golpe dado a la libertad de imprenta, porque como Nicaragua entera lo sabe, lo que se quería conseguir era la desaparición absoluta del «Diario de Nicaragua».”

Corre el 1888, se dedica a la agricultura y la ganadería, tomando en arriendo a la municipalidad de Boaco, una finca llamada “Los Encuentros”. Así transcurren los años, el país se agita por el movimiento libero-conservador contra el presidente Roberto Sacasa y Sarria.

Convertido en jefe de la Revolución Liberal organizó y dirigió, con éxito, el asalto del cuartel y toma la ciudad de Boaco el 29 de abril de 1893. Posteriormente libró otro combate en la finca El Cuero, donde resultó herido en una pierna, siendo trasladado a Granada. Durante su convalecencia llegó el Gral. Sebastián Gutiérrez a pagarle por los días de servicio en la milicia, y el nombramiento del grado de Capitán. Cabezas contestó:

«Yo no puedo recibir dinero que no he ganado. He intervenido en la lucha porque como nicaragüense consideré mi deber contribuir al derrocamiento de quien sólo males ocasionaba a la Patria. Yo no he hecho más que cumplir con mi deber… Es la primera vez que intervengo en un campo de batalla y no es razón para que se me dé un grado tan alto. Estaré satisfecho que se me dé el grado de teniente».

El 25 de Julio de 1893, triunfó la Revolución Liberal, tomó el poder el Gral. José Santos Zelaya y nombró a Carlos Alberto Lacayo como Comisario de la Reserva Mosquitia en la Costa Atlántica. Lacayo condicionó su aceptación a que Rigoberto Cabezas fuese nombrado con cargo en la Costa Atlántica.

En 1894 Cabezas firmó el Decreto de Reincorporación de la Mosquitia, recuperando así este territorio de 65,000 kilómetros cuadrados, más de la mitad de Nicaragua, usurpado por los ingleses. Después de sofocar con inteligencia y energía los movimientos armados para legalizar todo lo actuado, Rigoberto Cabezas convocó a los misquitos a una convención el 20 de Noviembre de 1894, en la que los delegados ratificaron la Reincoporación y acordaron sujetarse a las leyes, autoridades y Constitución Política de La República de Nicaragua.

En 1895 funda en la imprenta “Bluefields Messenger” el periódico “La Gaceta del Norte”, que él mismo dirige, bajo el lema: Constitución, Trabajo, Probidad.

En ese año adquiere una pequeña finca a la que nombra “El Aventino” en donde contrae el tétanos. Murió en la ciudad de Masaya, en casa de su abuela paterna, pobre y abandonado, el 21 de agosto de 1896, a los 36 años de edad. Su restos reposan en una tumba ubicada en el antiguo cementerio de Masaya (salida hacia Catarina), con una placa que financiaron diplomáticos costarricenses.

En todo Nicaragua no existe ningún monumento erigido a la memoria del Gral. Rigoberto Cabezas Figueroa, excepto en el mausoleo de su tumba en Masaya, donde está un busto donado por el Embajador de Costa Rica.

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