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Jóvenes necesitan mejor seguridad en discotecas

Por Lorena Hernández y Ramón Bustos//

DISCOTECA

Una noche desaforada se mezcla con la intensidad juvenil que sale en busca de nuevas experiencias y mucha diversión en las distintas discotecas de Managua.

Los jóvenes concurren usualmente a estos centros nocturnos, sin percatarse del peligro que hay en el local. Una noche puede ser alegre, pero puede convertirse en tragedia repentinamente, pero ¿qué sucede? las discotecas muchas veces no cuentan con la seguridad necesaria como para evitar problemas (un pleito, un robo o algo similar), mucho menos está la existencia del detector de metales para verificar algún ingreso de armas de fuego o arma blanca en el sitio.

“Carne fresca” suelen llamarle los muchachos de esta sociedad moderna a los menores de edad que se acercan a las discotecas, según versiones de los mismos, para distraerse, relajarse y quitarse el estrés adquirido en el transcurso de lunes a viernes.
La espera de estos impacientes “murciélagos fiesteros” no cesa, hasta que el anochecer hace su presencia en cada club que contiene las características perfectas para descargar su adrenalina en ese lugar.

Aunque la diversión nunca falta en estos sitios tampoco son invisibles las discusiones entre amigos, enemigos y desconocidos, las polémicas de ello son una constante en las salas de bailes más populares de la capital y en muchas veces terminan en tragedia, tal fue el caso de la discoteca Broder, que en el año 2012 fue escenario del asesinato de Bayardo Pérez, un joven universitario estudiante de la carrera de Odontología en la UNICA, quien recibió varios impactos de bala en su humanidad durante una noche de fiesta en este concurrido centro, motivo por el cual las autoridades clausuraron por un período.

En ese entonces los medios de comunicación abordaron a la representante legal de El Broder, de nombre Silvia Sánchez, quien aseguraba que el local prestaba las medidas de seguridad a sus clientes, pero que los vigilantes no eran héroes para enfrentar el ingreso de alguna persona violenta y con armas de fuego.
Los dueños del local enfrentaron un sinnúmero de problemas legales, según informe extraoficial les fueron impuestas demandas para el cierre definitivo del mismo.
Este escandaloso crimen a manos de Luis Alexander Cordero Sánchez, quien pudo acceder en el local portando un arma, estremeció a toda Nicaragua e incluso se hicieron campañas para que lugares como esos no fuesen permitidos.

Continúan ingresando gente armadas a las discotecas

A raíz del asesinato en la discoteca El Broder, las autoridades policiales intensificaron la vigilancia en los lugares de diversión más concurridos y obligando a respetar la Ley 510 sobre el control y regulación de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados.

No obstante, en la actualidad existe poca o nula revisión de personas que ingresan a los centros de diversión. Esto se pudo constatar mediante la infiltración de dos de nuestros periodistas de El Aventino a dos discotecas, quienes observaron en una de ellas, el ingreso de personas armadas que al parecer son conocidos por los guardias de seguridad.

Según el relato de los periodistas, cuyos nombres lo reservamos por seguridad de sus vidas, ellos pagaron su entrada como cualquier otro, les colocaron el brazalete como pase, mas no usaron las medidas de prevención con ellos, como pedir cédula de identidad, aunque si fueron registrados y se les cedió el acceso a la localidad. Una vez dentro, notaron que el ambiente no era apto para menores de 15 años, confirmaron que podían entrar y salir sin ningún inconveniente cuantas veces quisieran y no eran requisados por los miembros de la seguridad del sitio al volver a ingresar.

“Cuando salimos por segunda ocasión y volvimos a entrar no se nos preguntó nada, ni revisaron si portábamos armas. Incluso antes de marcharnos conversamos amenamente con los guardias del local de forma natural logrando nuestro objetivo, verificar cuanto era el enfoque que le dan a la seguridad de esta discoteca”, expresó uno de los periodistas.

Un acompañante de los infiltrados alega haber visto a un joven con un “churro de marihuana” fumándolo con tranquilidad dentro del lugar y rodeado de más amigos que, según el testigo, celebraban lo que hacía, pues les pareció normal.

La seguridad en las discotecas es de importancia, pero muchas veces no se aplican correctamente, en algunos casos, solo basta tener un buen aspecto físico (Robusto, fortachón) para ser contratado como agente de seguridad, sin tener algún entrenamiento básico de defensa personal que ayude a controlar la situación de riesgo que se llegue a presentar.

Versión policial

Es imposible evitar que ciertas cosas sucedan en las discotecas, como lo es el trafico de drogas, portación de arma ilegal, la entrada a menores, violaciones e incluso trata de personas, pues aunque estemos a disposición de la seguridad de las personas, son ellos mismos quienes permiten que todo esto suceda, expresó Luis Rodríguez, Comisionado del Distrito I de la Policía Nacional.

¿Qué opina sobre el fácil acceso de estos lugares a menores de edad?

Como agente de seguridad nacional, es una corrupción hacia los jóvenes que están en riesgo de caer en manos de personas a las cuales lo único que les conviene, es el dinero. La situación aquí está en ¿qué tan responsables son los padres de los actos realizados por sus hijos? (tratándose de menores), ya que ellos tienen la obligación de saber los sitios que sus hijos visitan y qué están haciendo ahí.

Entonces ¿las medidas de seguridad impuestas en las discotecas no han servido de nada?, le preguntamos al funcionario policial. Absolutamente. Nicaragua es un país en el que la cultura no existe o quizás si, mas no es aplicada correctamente. La gente se molesta con solo llamarles la atención y en cuanto al cumplimiento de la ley, la situación se vuelve peor.

Está demás aconsejar a los jóvenes, pues siempre harán lo que mejor les parezca, lo que les compete es hacerse responsables de las consecuencias que puedan ocurrir al visitar lugares como esto, finalizó Rodríguez, con tono de indignación, debido a lo que acontece con los adolescentes.

Un dato estadístico reveló que las edades más comunes en la cual los jóvenes empiezan a visitar estos lugares, oscilan entre los 15 a más, es decir, muchos de ellos no portan identificación e incluso alegan pagar una cantidad de dinero para que les permitan la entrada.

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