Psicología y Educación

La personalidad equilibrada sana se forma en la familia

Por MSc Eudilia Molina C./Psicóloga /EL AVENTINO//

ninos

La personalidad  y la realidad social en que se desarrollan las personas conforman exclusivamente a los seres humanos. La estructura genética, la educación sus pensamientos, sus sentimientos y sus conductas típicas son flexibles, se pueden modificar y transformar durante todo en proceso de la vida.

En la actualidad el termino personalidad hace referencia al conjunto integrado y organizado que caracteriza a un individuo su particularidad y ajuste al medio social. La personalidad, el temperamento y el carácter, son conceptos que guardan bastante relación entre sí, pero son diferentes.

La Personalidad

Existen muchas teorías en el estudio de la personalidad. Estas teorías psicológicas tratan de explicar cuál es su génesis y cómo se desarrollan, también trata de explicar los mecanismos que se pueden utilizar en la modificación de algunos rasgos. Sin embargo me gusta y me siento atraída por las teorías “psicodinámicas” que manifiestan que  la conducta es, generalmente, procesos “no conscientes”.

Freud fue el precursor del psicoanálisis y centró sus estudios en la influencia del medio de las experiencias tempranas de los infantes, en los motivos y conflictos inconscientes y la forma como las personas enfrentaban sus impulsos sexuales y agresivos. Freud, en 1920, manifestó que los pensamientos las reacciones y las decisiones de las personas, estaban determinados por dos tipos de pulsiones inconscientes, calificándolas como:

Eros o pulsiones de vida, que abarcan las pulsiones sexuales y las de auto conservación, que son impulsos de amor y sexualidad que inducen a los humanos a buscar compañía, reconocimiento y la comprensión de los demás.

Thanatos, es la segunda pulsión que Freud le llamó pulsiones de muerte y esta designa tendencias destructoras en el ser humano, que se muestran bajo la conducta agresiva que enfrenta a los humanos contra sí mismo.

Estas pulsiones se rigen por dos principios:  El del placer de esta manera el individuo se descarga y el de la realidad. Freud consideró que gracias a este principio el individuo se socializa, aprendiendo a controlar su egoísmo primitivo y descubriendo los fundamentos del orden social, la moralidad, la vergüenza, entre otros.

Lesech, en su libro “la cultura del narcisismo” escribió que la cultura americana es un emblema de nuestro tiempo, también manifiesta en su libro que las relaciones personales, para el sujeto narcisista, son un medio para otros fines.

Freud, puso de moda este término, recordando la planta del narciso que crece a orilla de los estanques y se mira en el espejo que el agua le ofrece, esto como una pulsión natural consciente. También Lipovetsky en su obra “ la sociedad perdida “ habla del interés desmedido por la propia imagen, por la personalidad, por el cuerpo y sus partes descubiertas, la cara, las manos y por la necesidad de aprobación de los demás como parte de las pulsiones inconscientes que vive el ser humano.

 La personalidad, el temperamento y el carácter  

El temperamento está determinado genéticamente y no se puede modificar y cada persona reacciona de forma particular a los estímulos internos y externos del medio ambiente, por ejemplo, un niño deseado por sus padres, bajo el amparo de una familia estable, los resultados serán una personalidad equilibrada.

El carácter surge en el niño de los hábitos del comportamiento adquirido mediante el aprendizaje a lo largo de la vida y se puede modificar y a esto se le conoce como propiedades psicológicas, ejemplo en los niños se trabaja la conducta cuando estos presentan inestabilidad emocional. Los jóvenes hacen más esfuerzos para cambiar su comportamiento impulsados por las circunstancias, les cuesta más el cambio porque la conciencia no está todavía desarrollada y algunos no logran la trasformación cuando no hay una familia que responda y apoye al joven y las propiedades psicológicas no se cumplieron. Para el adulto es más fácil transformar su comportamiento cuando toma conciencia de sus errores y pone en juego otros subvalores como la voluntad y el deseo de cambiar, inducido por promesas o compromisos de amor, ejemplo:  “madre te prometo que cambiaré mi carácter”, etc.

La personalidad encierra dos aspectos, uno se sustenta con la herencia genética, el temperamento y el carácter por el medio ambiente se mantiene en constante cambio a lo largo de la vida.

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