Economicas

Los tres problemas económicos de la mayoría de los nicaragüenses

Néstor Avendaño/blog personal/Colaboración/ El Aventino

produccionindustrial.jpg

En 2016, el salario promedio anual de las 857 mil 259 personas que cotizaron la seguridad social, de acuerdo con estadísticas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), fue igual a 9 mil 386 córdobas, equivalente a 328 dólares, mientras que el costo promedio anual de la canasta de 53 productos de consumo básico, según el Banco Central de Nicaragua (BCN), alcanzó la suma de 12 mil 577 córdobas, equivalente a 439 dólares. Por consiguiente, en promedio un trabajador del sector formal o cotizante de la seguridad social en Nicaragua pudo captar sólo el 75% del valor de la canasta de consumo básico en el año de 2016.

Con los datos de la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) 2014, que están colgados en la página web del Instituto Nicaragüense de Información de Desarrollo (INIDE), se puede determinar que sólo el 40% de 1 millón 432 mil 459 familias nicaragüenses con un tamaño promedio nacional de 4.34 personas, o  sea, 549 mil 912 familias, que encierran a 2.4 millones de habitantes, puede adquirir los 53 productos de consumo básico con todos sus ingresos, o sea, con  salarios, remesas, pensiones, donaciones, premios de la lotería, alquileres, dividendos e intereses devengados en depósitos de ahorro y a plazos.

Se podría afirmar que la demanda de bienes de consumo final en el mercado local es activada prácticamente por el 40% de la población total del país. Este es el tamaño efectivo del mercado local.

Esa restricción del gasto de consumo privado parece haber impedido la llegada de productos de consumo estadounidenses con arancel cero desde el año pasado en el marco del Tratado DR-CAFTA. Siempre ha estado latente la preocupación de que el arribo de productos de consumo de mejor calidad y más baratos barrería a las microempresas y pequeñas empresas productoras de esos bienes de consumo imoprtados desde Estados Unidos.

Esa preocupación empresarial también se observó con la reciente derogación de la ley del impuesto patriótico que continuaba gravando con el 35% las importaciones de Colombia desde 1999, cuando Honduras y el país sudamericano firmaron el Tratado Ramírez-López y se apropiaron de una gran parte del territorio nicaragüense en el Mar Caribe. Cabe agregar que ese impuesto patriótico ya había sido eliminado para Honduras en el año de 2003, y en 2012 la Corte Internacional de Justicia restituyó a Nicaragua un poco más de 90 mil kilómetros cuadrados del Mar Caribe, y dejó para Colombia el el archipiélago de San Andrés.

Con el DR-CAFTA, en 10 años no se podía hacer competitivas a las empresas nicaragüenses, especialmente a las pequeñas unidades de producción, frente a las empresas estadounidenses que durante más de cien años han tenido el apoyo de centros universitarios para elevar la competitividad.

¿Por qué existe una baja competitividad y productividad en Nicaragua? En 2014, de acuerdo con los datos de la VI EMNV, la escolaridad promedio nacional es de 6.1 años de estudio y la tasa de analfabetismo de la población de 5 años y más de edad es 16.4%; además, la mayoría de las pequeñas empresas no puede comprar tecnología ni son sujetas de crédito y el 80% de los trabajadores se desempeñan en empresas que no tienen registros contables. La solución de estos problemas, que explican esa baja productividad y poca competitividad en economía nicaragüense, no es un problema exclusivo de la empresa privada sino también del Estado. La educación, incluyendo la técnica, es una responsabilidad estatal.  La transferencia de tecnología a empresas que no tienen capacidad para adquirirla es una responsabilidad estatal. Facilitar el acceso al crédito a las pequeñas empresas que no son sujetos de crédito en el sistema financiero convencional es una responsabilidad estatal. No olvidemos que el Estado es el gran coordinador de las políticas públicas y no puede dejar en manos del Mercado la solución del malestar social.

Desde hace varias décadas, la población nicaragüense se queja de tres problemas: desempleo, carestía de la vida y pobreza. La tasa de desempleo, que en 2016 por primera vez fue igual a un dígito muy cercano al 10% de la población económicamente activa (PEA), según estimaciones de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), no es el principal problema estructural del mercado laboral. Es el subempleo que afecta a casi el 50% de la población ocupada por la falta de de puestos de trabajo decente, mientras que la poca capacidad adquisitiva del salario refleja el alto nivel de la informalidad laboral y el bajo nivel de escolaridad de la población.

Consecuentemente, el nivel de pobreza es alto: la probabilidad de ser pobre en Nicaragua es igual a 30%, según datos oficiales. Sin embargo, siempre con base en los datos de la VI EMNV, entre las necesidades básicas insatisfechas se logró identificar que en 2014 el 10.6% de los hogares estaba hacinado; el 8.3% de los hogares no contaba con fuentes de agua y disposición de excretas adecuadas; el 10.8% de los hogares no poseía una vivienda adecuada; el 26.3% de la población total del país mostró dependencia económica, es decir, en cada hogar dos o más personas dependen de cada ocupado y el jefe del hogar tiene una escolaridad máxima de primaria incompleta; y el 9.5% de los niños de 6 a 14 años de edad no asistía a la escuela.

Entre otras condiciones de los hogares, en 2014 el 6.5% no tenía acceso a los servicios de salud, el 32.5% no tenía acceso al agua potable, el 63.0% no tenía acceso al servicio de alcantarillado urbano, el 13.2% no tenía acceso al servicio de energía eléctrica, el 51.0% usaba leña para cocinar y el 51.6% no tenía acceso al servicio de recolección de basura.

En conclusión, los tres problemas económicos persistentes de la mayoría de la población nicaragüense reflejan el problema de la inequidad en la distribución del ingreso, cuyo coeficiente de Gini, según las EMNV, ha disminuido apenas 6 centésimas durante 16 años al pasar de 0.54 en 1998 a 0.48 en 2014 -la inequidad disminuye si el coeficiente se acerca a 0, y aumenta si se acerca a 1-. Se requieren, pues, políticas públicas que mejoren la calidad y la cobertura de la educación, impulsen la transferencia de tecnología a las microempresas y pequeñas empresas, faciliten la presencia de una efectiva banca de fomento y  reduzcan la inequidad de la distribución del ingreso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s