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Schmeichel, el héroe de Shakespeare

Rafael Medrano / El Aventino.

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A lo largo de la vida nos encontramos con personajes que se ganan el derecho de vagar elegantemente por nuestra memoria, su carta de presentación está enmarcada con sudor y sangre; Palabras escritas con tinta dorada nos relatan cómo se alzaron para liderar gestas históricas. Kasper Peter Schmeichel es uno de esos personajes, y de ahora en adelante el héroe de Craig Shakespeare.

La partida de Claudio Ranieri obligaría a la búsqueda de un nuevo timonel, uno que sacara el espíritu combativo de los gladiadores del Leicester City. El escogido fue Craig Shakespeare, un técnico sin muchos ribetes, pero que demostraría ser capaz de ajustar las cualidades de sus guerreros para conseguir la victoria.

Las grandes hazañas provienen de estado de gracia absolutos, convirtiendo lo que pensábamos un cuento de hadas en una despampanante realidad. Estar por debajo del Sevilla exigía una de esas grandes hazañas.

El partido parecía una reedición de la ida en el Sánchez Pizjuan. El Sevilla muy arriba, el Leicester acudiendo al incansable pelotazo del área sevillista. Al minuto cuatro los andaluces tendrían la oportunidad de alejarse más en el marcador global; Nasri sacó un latigazo envenenado que fue repelido portentosamente por la mano milagrosa de Schmeichel, alejando a los “zorros” del callejón de los suplicios.

El juego aéreo es capaz de dar la gloria a quien lo utiliza con vigor y es capaz arrebatarle las esperanzas a quien padece su mortífero golpe. Al minuto 27, un lanzamiento de falta de Mahrez encontró la pierna fortuita de Morgan, dándole al Sevilla la primera estocada del partido.

Las buenas historias necesitan grandes héroes

El Sevilla no se asentó en el segundo tiempo, todo se vino abajo.  Escudero sacudió a todo la ciudad de Leicester, remató desde larga distancia y el balón se estrelló en la escuadra de la portería local. Sí, el remate provocó un susto, pero de esos nadie ha muerto.

“nunca se despeja al medio, jamás. Eso es como suicidarse”, la clásica primera lección de primaria para los zagueros centrales, la cual, en ese preciso instante, a Rami se le desvaneció de su memoria. El central francés despejó al medio, le sirvió el balón en bandeja de plata, con fuegos artificiales y con una larga y cómoda alfombra roja a Marc Albrighton, que hirió al Sevilla letalmente.

El Leicester tuvo para lapidar a los andaluces, pero falló. El suspenso, como es costumbre en la Liga de Campeones, se presentó con su traje de gala. Una gran jugada de Correa y Vitolo provocó que Schmeichel saliera mal y derribara a Vitolo en el  área, el árbitro marcó el penal. N´Zonzi tomó la responsabilidad de enfrentar al guardameta rival; lanzó y vio cómo Schmeichel engrandecía su mito tapando el disparo.

Todo lo menos esperado se juntó para que el Leicester volviere a creer: el gran momento de su milagroso arquero, la expulsión de Nasri en un momento que el Sevilla apremiaba a la zaga rival y la desafortunada, pero clásica, expulsión de Sampaoli.

Todos en la ciudad de Leicester podrá decir “vimos a nuestro equipo ganar, lo vimos jugar y sacar su carácter de campeón. ¡Ah, y también vimos al nuevo héroe de la presente historia de Shakespeare!”

 

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Categorías:Deportes, Internacionales

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