Deportes

La celebre noche de los verdugos, Rungvisai, ¿el castigador del invicto?

Rafael Medrano / Deportes / El Aventino.

17361179_1151249161650414_428558513_nEl mítico Madison Square Garden de Nueva York ha albergado una velada boxística que pasará a la historia. Román González fue derrotado por el tailandés Srisaket Sor Rungvisai , quien demostró ser un erudito del libreto de las artimañas.

Las sedes legendarias son los lugares adecuados para las contiendas históricas, destinados a brindar a la pupila espectáculos inolvidables llenos de fulgor y pasión. Pero en esta ocasión en el coliseo neoyorquino se levantaría sobre sus muros una postal temeraria: El “Chocolatito” es derrotado, pero… por quién. ¿Será Rungvisai recordado como “el verdugo del récord de Román” o los jueces serán los dignos ostentadores de ese inefable título?

El tailandés llevó consigo un arma que hizo daño y condicionó la pelea: sus contundentes cabezazos. Esas constantes arremetidas de Rungvisai hirieron el rostro del “Chocolatito”, enmarcando su cara con hilos de sangre que se deslizaban ferozmente.

El primer asalto fue una avalancha de estupor absoluto. El tailandés ocasionó un terremoto en los corazones nicaragüenses.

El epicentro se ubicó en el ring del Madison Square Garden, pero la contundencia de la sacudida conmocionó a toda Nicaragua; Román fue derribado, y la angustia se apoderaba de su rostro.

La pelea tomó forma, ambos gladiadores ripostaban los ataques de su contrincante. Sus movimientos realzaban el arte del boxeo y sus puñetazos servían de impulsor para los espectadores de sus butacas, el “Chocolatito” lanzaba combinaciones poéticas, su cintura de poca movilidad no acompañaba los sonetos escritos por los puños de Román. El tailandés acorazado por un valor intachable recibía y trataba de ponerse al nivel artístico del nicaragüense, pero, como en toda la noche, su argumento destructivo siempre salió al rescate de los momentos de apremio.

González lo ofuscaba con su gancho y Rungvisai se defendía cabeceando la herida en el rostro de Román, en ambos gladiadores las marcas de la incesante batalla eran visibles.

El nicaragüense disminuido por las tretas de Rungvisai y el tailandés a punto del precipicio oscuro del nocaut por los puños de González.

El epílogo de la pelea resumiría las virtudes de Román el “Chocolatito” González, y la clase de pelador que es el tailandés, Román fue y buscó lapidar a su rival, lanzó y conectó, mientras el contrario huía temeroso ante la valentía del nicaragüense. El telón caía, el récord y la corona del mejor boxeador libra por libra a punto de sucumbir o seguir vigentes.

Román fue mejor del raund dos hasta el 12, pero el boxeo volvería, en una noche de jamás olvidar, a mancharse luego que un boxeador exhibiera un dominio prominente sobre su rival.

Los jueces lanzaron su veredicto: El tailandés es el nuevo monarca de las 115 libras Del Consejo Mundial de boxeo. Contra quién perdió el “Chocolatito”, ¿Fueron los cabezazos de Rungvisai o las mortíferas plumas de los jueces?

La historia fue escrita nuevamente en una noche sangrienta donde los verdugos no perdonaron al campeón invicto.

Anuncios

1 reply »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s