Redefine la productividad en las oficinas

Colaboración / Articulo tecnológico / El Aventino

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Xerox presenta  una nueva serie de productos, las impresoras multifunción VersaLink® B7025/B7030/B7035 de Xerox®, parte del portafolio ConnectKey® que lanzó con anterioridad este mismo año. La tecnología ConnectKey de Xerox transforma los dispositivos de impresión tradicionales en asistentes inteligentes conectados al lugar de trabajo que reflejan los cambiantes requerimientos de las empresas de hoy.

La familia de productos VersaLink entrega un servicio confiable y de bajo costo, y capacidades listas para usar para el trabajador en movimiento, lo que la hace ideal para grupos de trabajos pequeños o medianos y dispersos. La serie cuenta con velocidades de impresión que van desde 25 a 35 páginas por minuto (ppm) y velocidades de escaneo de hasta 55 imágenes por minuto (ipm) a color o en blanco y negro, y permite a los clientes seleccionar la impresora que mejor se ajusta a sus requerimientos de productividad.

Cada uno de los dispositivos cuenta con una interfaz táctil similar a una tablet, que puede personalizarse para diferentes entornos de trabajo o usuarios. Los dispositivos ofrecen aplicaciones integradas en la App Gallery de Xerox que pueden ayudar a las organizaciones a crear flujos de trabajo a la medida de sus requerimientos.

La serie VersaLink B7000 cuenta con completas prestaciones de seguridad enfocadas en asegurar los puntos de vulnerabilidad, que mantienen seguros los datos y las impresoras durante cada etapa de la cadena de datos, incluyendo la impresión, el copiado, el escaneo, el envío por fax, la descarga de archivos y el software del sistema.

Acerca de Xerox

Xerox Corporation (NYSE: XRX) es un líder en tecnología con ingresos anuales de USD 11 mil millones que innova la manera en la que el mundo se comunica, conecta y trabaja. Nuestra experiencia es más importante que nunca en momentos en que los clientes de todos los tamaños procuran aumentar la productividad, maximizar la rentabilidad y aumentar la satisfacción. Hacemos esto para pymesgrandes empresas, gobiernos, proveedores de comunicaciones gráficas y para nuestros socios que les brindan servicios.

 

Nicaragua y Curazao empatan sin goles

Rafael Medrano / El Aventino

 

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Sin rasguños en las armaduras

Nicaragua ha demostrado ser poseedor de un fútbol enteramente hipnotizador de la retina; en cada encuentro sus talentosos jugadores emiten un haz de luz que ilumina el camino de la Azul y Blanco hacia la Copa Oro. Y en ese sendero se cruzó el seleccionado de Curazao: futbolistas más fuertes, atletas de mayor capacidad física y el plus de la localidad; ese era el nuevo reto de los dirigidos por Henry Duarte, y superarlo sería el macro aliciente de los “pinoleros”.

Los relatores  nicaragüenses y Curazaleños deberían de haber comenzado su narración de la siguiente manera: “¡inician 90 minutos del partido más tedioso y aburrido de la era!”. Sin lugar a dudas esa forma tan singular, estaría a la altura de lo demostrado en el estadio ‘Dr. Antoine Maduro’.

Lo brumoso del partido ni siquiera fue repelido por las melifluas apariciones de Chavarría y los movimientos entre líneas de García. Era un juego de espejos: ambas escuadras buscaban como repeler el peligro que produjera  cada una. Los pelotazos sin criterios invadieron el Coliseo, y las armaduras de los 22 guerreros parecían mostrar defectuosa herrería.

Apariciones del ‘9’

La Azul y Blanco seguía moviendo lateralmente la esférica, y perdido en sus propios desmarques se encontraba  Jorge García: el delantero intentó ser incidente, pero la férrea marcación  de la zaga de Curazao, lo dejó sin ocasiones claras frente a la portería. El ‘9’ siguió vagando en la pradera si  conseguir dar su letal zarpazo a su presa.

No se hicieron daño

Parecía ser de esos partidos claroscuros: por lívidos momentos aparecía una genialidad de Chavarría, un desmarque peligroso del delantero de Curazao, y de pronto,  el bache del mediocampo rompía con el efímero momento de buen futbol. Una angustia monumental golpeaba el espíritu de la poesía futbolística.

Y con firmeza comenzaron a aparecer regates de Chavarría, movimientos de cinturas dignos de comparase con los de lexy panterra, los cuales dejaban descolocado a sus marcadores. Una que otra insinuación poco amorosa de Curazao se hizo presente; muy poco para ganar un partido donde romper la armadura del contrario no está en el libreto. Y luego de un cúmulo eterno de bostezos y estirones de brazos, el gemido del silbato finalizó el partido: uno de esos donde intentar jugar bien al fútbol no da victorias.