Deportes

La era de la Mannschaft

Rafael Medrano / El Aventino

La Selección alemana vence a Chile 0 a 1 y se alza con el título de la Copa Confederaciones

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El destino los quiso juntar, los puso en una misma cancha en San Petersburgo para que uno de ellos saliera como monarca de la Copa Confederaciones. Los verdugos de la Argentina de Messi se disputaban un título: Alemania y Chile se batieron en duelos de táctica, garra y talento. Y tras la esquina, una vieja frase de Gary Winston Lineker se dejó ver: “El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once durante 90 minutos y al final siempre gana Alemania”. Y después del último gemido del silbado, los alemanes ganaron.

Los teutones eran los favoritos, los chilenos buscaban la sorpresa y demostrar que el bicampeonato de la Copa América no fue una casualidad.  Una marea roja se dejaba caer sobre el marco de Ter Stegen, y la joven selección alemana resistía los poderosos embates de Chile. 20 minutos de incesante dominio por parte de los sudamericanos se vinieron abajo en una jugada de completo infortunio: la presión alta de los dirigidos por joachim low sacó factura; Marcelo Diaz falló ante el asedio de Werner, quien inmediatamente cedió a  Stindl para que empujara serenamente el balón bajo los tres palos.

La selección chilena entró en un trance, lucía agobiada después del gol alemán. Y de pronto los seleccionados chilenos volvieron en sí. Empezaron a generar peligro; Vidal los lideraba lanzando balones a los delanteros y extremos desde el medio campo. Primero fue Vargas desde fuera del área, luego Aránguiz no pudo rematar un envenenado centro de Isla. El primer tiempo terminó con los teutones ganando, dejando a Chile pendiendo del precipicio.

Tras el pitido que dio inicio al segundo tiempo los papeles del guion no cambiaron: Los Alemanes esperaban agazapados, listos para factura mediante una contra fulgurante; los chilenos se hacían con la posesión del balón y subieron sus líneas para obtener mayor dominio de terreno.

Alemania lo tuvo de nuevo, saliendo de contragolpe generaba una zozobra angustiante para la zaga chilena. Draxler recuperó un balón suelto, dejó a un contrario en el camino y remató ante la salida de Claudio Bravo, pero su disparo se desvió en la pierna de Jara.  La balanza seguía inclinada del lado de los bávaros.

Chile volvería a generar peligro a través de un tiro libre de Alexis Sánchez; el delantero del arsenal sacó un fogonazo que fue repelido por Ter Stegen. Eso eran los chilenos: Empuje, fe e ir hacia delante, pero en el afán se topaban con una fortaleza alemana que parecía imbatible.

Chile tuvo la última, pero Mustafi evitó que su marco cayera. El tiempo se extinguió, el colegiado se percató de ello. El árbitro llevó su silbado a su boca, alzó sus manos, pitó. Los jugadores alemanes celebraban, los chilenos se desplomaban en un mar creado por sus lágrimas. Y nace una nueva premisa: el balón les pertenece a los teutones.

Dentro de poco el mundo dejará de llamarle Fútbol, Calcio, Balompié, Futebol, para llamarlo Fußball. Los alemanes nos seducen a sucumbir ante los encantos de su buen juego, nos embelesen y no hay objeción alguna que valga para tambalear su hegemonía futbolística. Son los dueños del balón, se han apoderado de él y no lo comparten con nadie. Hace mucho fueron los brasileños, un poco después los argentinos, luego los españoles, pero ahora los teutones se hacen con el trono. Así de improviso, de repente, ellos establecen su nueva era.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s