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Nicaragua debuta con derrota en la Copa Oro

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No pudo ser

 

La derrota volvió a presentarse para la Azul y Blanco en su primer partido de la Copa Oro, en el 2009 fue la selección mexicana quien derrotó a los “pinoleros” y en esta presente edición Martinica aprovechó las fisuradas líneas de la selección nicaragüense para alzarse con la victoria. Los caribeños fueron mejores, línea por línea superiores; constantes y peligrosos embates agobiaron la portería defendida por un imperial Justo Lorente Collado, quien repelió saetas en llamaradas incandescentes.  Pero el resultado no favoreció a los Nicas, lo cual los obliga a obtener puntos contra Estados Unidos y Panamá.

Por Rafael Medrano

El esperado momento llegó con bombos y trompetas: Nicaragua se enfrentaba a Martinica en la Copa Oro; ésta era la segunda participación en esta competencia para los nicaragüenses. La remontada contra Haití era la carta de presentación de la Azul y Blanco.

Los equipos ingresaron al campo de batalla: Nicaragua vestía de blanco, mientras que Martinica lo hacía de azul. En la tribuna se escuchaban cánticos Nicas, mientras una gran bandera Azul y Blanco era acariciada por la brisa que se regodeaba en el Nissan Stadium. Juan Barrera y Cadena observaban a los suyos desde un palco designado por la CONCACAF. Difícil tarea para un gladiador: presenciar la batalla y no poder ser parte de ella. La melodía del Himno nicaragüense se apoderó del coliseo; los jugadores parecían ser parte de un momento religioso.  Se saludaron, el sorteo se llevó a cabo; el partido dio inicio.

Martinica salió desbocado, como toro en busca de asestar una cornada letal. El balón lo ganaron los caribeños en el mediocampo, y sin mucho en qué pensar un fogonazo salió del botín derecho de Kevin Parsemain; la esférica fue desviada por Téllez, pero Justo Lorente recompuso y salvó el marco “Pinolero”. El mismo Parsemain volvería a exigir al arquero Nica: remató con fortaleza envenenada un tiro libre, y de nueva cuenta Justo Lorente echó mano de sus habilidades felinas para salvar su puerta. El cancerbero Nica lucía seguro, notablemente confiado mientras aupaba a su zaga.

Fue el momento

Los nicaragüenses se asentaron, empezaron a mover como mayor cautela el balón. Esperaban agazapados, estudiando los movimientos de la presa hasta acertar el letal ataque. Las oportunidades de gol se hicieron presentes, una tras otras arrancaba los alaridos de la tribuna, y parecía que la Azul y Blanco podría ripostar.

Chavarría caracoleó a tres adversarios, los desparramó y siguió hasta que su avance fue cortado por una pierna defensiva; el balón le quedó a Galeano que inmediatamente sacó un latigazo que fue repelido por el arquero caribeño. Pero “chava” siguió intentando: cruzó la diagonal hasta quedar detrás de García, El “Meño” Rosas controló de pecho y cedió para el ‘7´ nicaragüense, quien no puedo concretar ante la salida de Kevin Olimpa.

Golpe devastador

Los caribeños hicieron uso de su poderío físico y lograron sacar renta. Cada balón divido era ganado por la medular caribeña, y rápidamente se convertía en un ataque peligroso para la zaga nicaragüense. Martinica ganó un saque de esquina, Nicaragua marcó mal en la doble jugada y de un testarazo Kevin Parsemain puso a ganar a su seleccionado. El Golpe fue estruendoso y dejó herido de muerte a los Nicas.

Los jugadores descansaron, se hicieron modificaciones tácticas, pero la tónica no cambiaba. Nicaragua no podía por su mala puntería, no acertaban frente al marco y sus opciones se diluían. La falta de Barrera, Cadena y el mal estado físico de Copete empezaron a ser incidentes.

Steeven Langil ingresó en el encuentro con su armadura brillante y el filo de su espada listo para hacer daño a la defensiva nicaragüense. En una sola jugada el ‘10’ caribeño expuso las falencias de Copete y desparramó a Téllez, luego fusiló a Justo Lorente para acabar con toda esperanza de algún empate.

El partido siguió su curso. Martinica intentó golear y Nicaragua marcar el gol del descuento; ninguno tuvo cabida. Los caribeños lideran el grupo B, mientras la Azul y Blanco es relegada al último puesto. El debut soñado para los nicaragüenses no llegó, se quedó estancado mientras los orificios de las líneas nicas eran perforados hasta acrecentar sus dolencias tácticas. Al final, lo soñado, esperado y deseado… no pudo ser.

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