Deportes

De espaldas a la lona, Román es abatido…

Rafael Medrano / El Aventino

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Quedará registrada como una postal estremecedora: Román González tendido en la lona del cuadrilátero, noqueado, vencido, abrumado, por ese instante incapaz de ponerse en pie. Para muchos -incluso para el que escribe- esa imagen era inconcebible, pero, de improviso, un latigazo del puño derecho del tailandés Sor Rungvisai la hizo aparecer ante los ojos de los espectadores.  “El Chocolatito” fue noqueado en el cuarto round, perdió la revancha. Esta vez los jueces no fueron los verdugos sino un rayo que se estrelló en su mandíbula para derribarlo contundentemente.

El primer asalto parecía una reedición del primer round de la pelea anterior: Sor Rungvisai hacia delante y “EL Chocolatito” ripostando la ofensiva del tailandés. El nicaragüense reculó luego de ser conectado por un potente recto de izquierda. González se dejaba ver austero, cauteloso, incluso por momentos inseguro. La potencia de Rungvisai estremecía la humanidad de Román, desconcertándolo. Las combinaciones de “El Chocolatito” no hacían daño, el aguante del tailandés fungía como una armadura infranqueable; digna de del legendario Aquiles.

Los siguientes dos asaltos mostraron la misma sintonía del primero, no obstante “El chocolatito” sacó a relucir combinaciones de alto calibre. El nicaragüense contragolpeaba los embates del tailandés, pero al momento de lanzar su gancho zurdo, el bolado de derecha de Sor Rungvisai impactaba contra el rostro de González, causando deterioro físico a Román.

Lo impensable y lo inimaginable, se hizo real. Lo vimos; en el cuarto asalto Román González fue derribado al no poder proteger el volado de derecha de Sor Rungvisai, Cayó estrepitosamente, y luego que la cuenta llegará a siete, el pugilista nicaragüense estaba en pie para seguir la batalla. Román fue en busca de Rungvisai; El tailandés fue en busca del Nica. Ambos se encontraron en el centro del cuadrilátero, entrelazados en una andanada de golpes.  De nuevo, el mismo golpe impactó la mandíbula de “El Chocolatito”: un volado de derecha estruendoso como un relámpago aniquilador, Román cayó de espaldas a la lona, quedó inerte viendo hacia la nada, completamente perdido, simplemente noqueado.

Sor Rungvisai alzó sus brazos de campeón. Esta vez no fueron sus potentes cabezazos ni mucho menos el fallo de los jueces, sino su pujante poder el que lo llevó a la gloria. González yacía jadeante en la lona, miraba nuevamente al vacío mientras se sumergida en la nada.

 

 

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