Economicas

El costo de la inclusión social en la educación en Nicaragua

Néstor Avendaño / Colaboración / El Aventino

92bfa8f90ce5f33f929c7e9bff9f6a64.jpg

La educa ción, como ha sido reiterado un gran número de veces por organizaciones sociales no gubernamentales, académicos e instituciones internacionales, es la base del crecimiento y desarrollo socioeconómico de un país. La exclusión social en los ámbitos de la falta de acceso a la educación y la salud pública, y la exclusión del mercado, en el ámbito de la falta de acceso a la seguridad social, erosiona el orden democrático y provoca el riesgo del surgimiento de un Estado “degradado”.

En 2016, el tamaño de la economía nicaragüense se puede representar con un Producto Interno Bruto Nominal de US$13,231 millones y una población total de 6 millones 328 mil habitantes.

Sin la participación del Banco Mundial, asesor técnico gubernamental que garantiza la aplicación de la metodología bastante cuestionada de la línea de pobreza para estimar la pobreza, el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) y el Banco Central de Nicaragua (BCN) presentaron recientemente los resultados de la séptima encuesta de medición de nivel de vida de la población del país que se realizó en 2016, la cual arrojó el dato de que la probabilidad de ser pobre en Nicaragua es igual a 25%, o sea, 25 de cada 100 nicaragüenses son pobres.

En 2016, el 29.0% del gasto social y el 16.0% del gasto total del presupuesto gubernamental de Nicaragua se destinó al Ministerio de Educación, o sea un monto equivalente a US$408 millones, que en términos por habitante fue igual a US$64.

En diciembre de 1979, en una conferencia internacional de ministros de Educación auspiciada por la UNESCO en México, se adoptó el compromiso de los gobiernos de Latinoamérica de asignar el 7% del Producto Interno Bruto (PIB), pero no se cumplió. Después, en septiembre de 2000, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) retomó ese compromiso en la Cumbre del Milenio y fijó el año de 2015 como la meta de su cumplimiento.

Sobre el supuesto de que las autoridades gubernamentales hubiesen asignado el 7% del PIB al gasto total del Ministerio de Educación (MED), el presupuesto nacional para los tres niveles educativos de preescolar, primaria y secundaria, hubiese ascendido a US$926 millones, pero el gasto registrado en la educación pública ejecutado por el MED fue igual a US$408 millones, igual a 3.1% del PIB. Por consiguiente, dicho gasto reflejó una brecha de US$518 millones equivalente a 3.9% del PIB, que es la brecha entre el presupuesto ideal y el presupuesto observado de educación pública en Nicaragua

El supuesto de la asignación del 7% del PIB al gasto público en educación preescolar, primaria y secundaria implicaría el alcance no sólo de la ampliación de la cobertura educativa, sino también del mejoramiento de la calidad de la enseñanza y de la infraestructura del sector de la educación pública.

En conclusión, en 2016 se requería un presupuesto de US$926 millones para garantizar, primero, la matrícula para todos los niños y adolescentes en los tres niveles educativos administrados por el MED y, segundo, una educación de mejor calidad preescolar, primaria y secundaria, requisito fundamental para mejorar el capital humano que contribuya a resolver el problema estructural del bajo nivel de escolaridad de 6.1 años promedio en el país.

Esa brecha se puede explicar con el bajo nivel de la producción de bienes y servicios y los tamaños de la población del país arriba mencionados. En 2016, el PIB de Nicaragua apenas contribuyó apenas con el 5.5% en la formación del PIB del istmo de Centroamérica, incluyendo a Panamá; por otra parte, el PIB Per Cápita promedio anual de Nicaragua fue igual a US$2,091, el segundo más bajo de América Latina y el Caribe.

Hace falta en nuestro país una reforma integral del gasto público. Desde mediados de la década antepasada se han discutido tres reformas tributarias, pero los legisladores, al aprobarlas, no se preguntan ni preguntan a los funcionarios del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) en que se gastarán los nuevos impuestos recaudados por el Gobierno Central. La respuesta a esta pregunta debería ser concreta, específica, sin ninguna generalidad como la tiene el argumento de financiar el déficit fiscal.

También es necesario que la clase política del país logre un acuerdo duradero contra la exclusión social, es decir, facilitar el acceso a la educación pública y la salud pública, y contra la exclusión del mercado, o sea, facilitar la creación de puestos de trabajo decentes. Habría que cesar la hostilidad democrática, el fortalecimiento institucional, reducir la inequidad en la distribución del ingreso y de la carga tributaria, combatir la corrupción, mitigar los efectos del cambio climático y reducir la inseguridad alimentaria, aprovechar el bono demográfico y eliminar las barreras de exclusión política para los grupos de población vulnerable.

Sin embargo, para que nuestra nación pueda avanzar en esos campos, se requiere realizar una reforma integral del gasto público.

Donación

Deseas contribuir a este periodico digital? puedes hacerlo desde aqui o en la cuenta BAC Nicaragua 362227316

$5.00

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s