Opinión

Nuestra sociedad y asuntos

Álvaro Ruiz Cruz / Opinión / El Aventino

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Cada mañana nos despertamos con noticias  que hablan  de catástrofes, escándalos, revueltas, malos tratos y violencia. No sólo en las “páginas  de sucesos” sino en las “informaciones generales”. Están  salpicados de hechos y situaciones de muerte. Son  tantas que unas piensan a otras  convirtiéndose  en alimento de morbosos, objetos de consumo y fuente de ingresos.

A unos les ha tentado con alabanzas y aplausos. Otros les tientan con la oposición  y el rechazo. Algo tenemos que ver. La noticia rebasa de categoría  de anécdota; se convierte en amenaza  para el otro.El morbo vende más las noticias de los acontecimientos concretos de la historia actual y no son ajenas a nuestra propia responsabilidad, y junto a ella “crónicas de sociedad”.

La conformación  actual de la sociedad, de los medios de comunicación  social, de las modas, de las exigencias y mediaciones  del poder no puede detenerse  tan fácilmente. Se trata del coraje para apelar, en medio de tanta confusión a los puntos máximos de referencia.

Las divisiones  de la sociedad que son consecuencia de los egoísmos personales  o de grupo que hacen que el mundo, nuestra gente, esté sumamente dividido. Es la reacción más fácil. Uno ya no comprende nada, se lamenta deplora, cansado y resignado, los malos tiempos y las confusiones de la sociedad. En el fondo reconoce uno que “ya no hay nada que hacer” y,  aunque la palabra sea respetuosa, el tono es derrotista, de rendición.

Esta sociedad distinta de la anterior, el hijo reconoce los derechos del padre, pero una terrible envidia corroe  su corazón ¿por qué él  y no yo? Sabemos muy bien hasta qué punto esta actitud está en la raíz de tantas divisiones  en la sociedad en los grupos en las familias, en las asociaciones, en las fábricas en todos los lugares estar al acecho del otro y negarse a que él sea más estimado que yo, son pasiones que corroen y que a veces dan origen a terrible males.

Es una  pena que nunca  quieran que se diga que uno ha hecho más que otro, que este Alcalde ha hecho más cosas que el anterior; aunque tienen en sus manos todos los medios para actuar políticamente bien.

Nicaragua en medio de sus sufrimientos, vive, en su interior un cumulo de rivalidades, de envidias de tensiones… Y en su unidad no logra realizar una conciencia unitaria de solidaridad. Se advierte un fuerte derrotismo, una incapacidad  de mantenerse uno a otros, están  al lado de uno cando es más fuerte y entonces se alían con él  pero apena se debilita su poder, lo abandonan lo critican  y dicen: “ya lo conocemos, no tenemos nada que ver con él”.

Ayúdame Señor a ser buen ciudadano, a ganarme la vida honradamente, a ser útil en mi trabajo, a no dejarme hundir por las dificultades, con la frente alta, pero sin odio, ni soberbia, y a respetar mi propia vida y las vidas ajenas.

Ayúdame, Señor, a sentir como propio la sed de mi país, a cuidar los parques y a mantener limpia mi ciudad, a luchar  para que haya justicia a cumplir mis deberes de hombre y ciudadano.

Acompáñame,  Señor,  el día de las elecciones  a votar por los hombres más honrados, sin fanatismo, ni violencia.

Ayúdame, Señor a cultivar a mis hijos, a darle buen ejemplo, a enseñarles que son el porvenir, los carpinteros del mañana, los días  que vendrán a iluminar el mundo. (Carlos Castro Saavedra)

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