Economicas

Algunas pautas para la futura renegociación del DR-CAFTA

Néstor Avendaño / Colaboración / El Aventino

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De acuerdos con los niveles de importancia para Estados Unidos, el tratado de libre comercio DR-CAFTA es el tercero de la fila para que sea revisado en el corto o mediano plazo, después del NAFTA y del establecido bilateralmente entre Estados Unidos y Corea del Sur.

En relación con el DR-CAFTA, a la administración del presidente Donal Trump no sólo le preocupa el déficit comercial de 1 mil 829 millones de dólares que Estados Unidos tuvo en sus relaciones comerciales con Nicaragua en 2016, sino también los descensos del superávit comercial que Estados Unidos tuvo con Panamá desde 7 mil 862 millones en 2011 -un año antes de la entrada en vigor del acuerdo-,  hasta 5 mil 736 millones de dólares en 2016, y del superávit comercial que tuvo con Costa Rica desde 1 mil 742 millones de dólares en 2008 hasta 1 mil 565 millones de dólares en 2016. La fuente de estos datos es la División de Comercio Exterior de la Oficina de Censos del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Las autoridades gubernamentales, los representantes de la empresa privada y los representantes de la sociedad civil de los países que suscribieron el DR-CAFTA deben prestar atención a la evolución de la renegociación y modernización del tratado de libre comercio de América del Norte (NAFTA), porque es muy probable que ya se están estableciendo algunas pautas de renegociación por parte de Estados Unidos con los representantes de los demás países que suscribieron el DR-CAFTA.

El presidente Donald Trump ha amenazado de abandonar el pacto comercial con el propósito de reducir sus déficit comerciales con México y Canadá, de 63,192 millones de dólares y 12,106 millones de dólares respectivamente en 2016.

Washington ha mostrado sus intenciones de eliminar el mecanismo de solución de controversias y ha insistido en que se enfocará en sus trabajadores de la actividad manufacturera y agrícola que han sido afectados por el NAFTA. México ha manifestado que la inconformidad estadounidense del déficit comercial se tendrá que hacer sobre la expansión del comercio, no sobre restricciones comerciales. Canadá ha dicho que quiere un tratado moderno y benéfico para todos.

En la tercera ronda realizada en Ottawa, Canadá, del 23 al 27 de septiembre, se concluyó el primer capítulo, que trata sobre las pequeñas y medianas empresas (PYMES), y se avanzó en la posibilidad, a solicitud de Canadá, de elevar la percepción de los salarios en México;  en lo relativo al capítulo 19 a la solución de controversias, en la manufactura con componente en Norteamérica, o sea las reglas de origen, así como en los temas de facilitación comercial, telecomunicaciones y comercio digital.

Sin embargo, Estados Unidos propuso limitar el acceso de exportaciones mexicanas y canadienses de frutas y hortalizas, cuando Estados Unidos esté en fase de producción, un tema calificado como inaceptable por el gobierno mexicano en vista de que va en contra de las disposiciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y del fundamento de libre comercio del NAFTA.

La cuarta ronda de negociación del NAFTA se realizó en Arlington, Virginia, del 11 al 17 de octubre de 2017, y por la complejidad de los temas las discusiones se extendieron a 7 días, en vez de 5 días como las tres primeras rondas. Antes de esta ronda, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a amenazar con sacar a su país del acuerdo trilateral.

En esta ronda, Estados Unidos propuso que cada cinco años se termine el NAFTA, salvo que los tres países prorroguen esta disposición, lo cual afectaría los planes de inversión de las empresas; que se limiten las exportaciones mexicanas y canadienses de frutas y hortalizas en las temporadas que sean producidas en territorio estadounidense; que se eleve el contenido regional para la producción de automóviles de 62.5 por ciento a 85 por ciento, y de las cuales el 50% sea estadounidense; que se elimine el capítulo 19 que abre la posibilidad de dirimir controversias ante paneles de arbitraje, lo cual es inviable para Canadá y México; y que se limite a un monto monetario, aún no dado a conocer, las ventas que pueden hacer las empresas de México y Canadá al gobierno de Estados Unidos, y que también en esa misma proporción se limiten las compras de los gobiernos mexicano y canadiense a las empresas de Estados Unidos.

Por su parte, Canadá no solo tocó los derechos laborales, sino que incluyó la cuestión salarial para empujar a México a que suba sus bajos salarios, que se traducen en una competencia desleal para empresas en Estados Unidos y Canadá, pero México insistió que las negociaciones giran en torno a mejorar los derechos laborales de los trabajadores y que los salarios son un tema de política interna que no está sobre la mesa.

La quinta ronda de negociaciones se realizará en México del 17 al 21 de noviembre de este año y los representantes de los tres países garantizaron que quieren llegar a un acuerdo en un tiempo razonable, por lo que la sexta ronda de negociación será en el primer trimestre de 2018. Los agentes económicos y sociales del país deben prestar atención a los avances y retrocesos que se observen en la renegociación del NAFTA, porque serán muy útiles cuando nos sentemos a renegociar el DR-CAFTA.

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