Economicas

Los riesgos de la economía continúan acumulándose

Por: Néstor Avendaño

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Desde el año de 2016, la política económica de Nicaragua, principalmente su componente monetario, se ha administrado con cuestionadas disposiciones que conducen a señalar que la macroeconomía se ha vuelto muy frágil, mientras que su componente fiscal ha guardado un pronunciado descanso que se explica, muy probablemente, por la realización de las campañas políticas para elegir autoridades nacionales y municipales en el transcurso de los últimos dos años.

Por su parte, el régimen cambiario reptante, que funciona en el corto plazo, se ha mantenido desde el 10 de enero de 1993, mientras que la tasa de deslizamiento de 5% anual del tipo de cambio oficial ha permanecido congelado desde el 1 de enero de 2004, sin dar lugar a la gradual reducción de dicha tasa de deslizamiento que propicie el establecimiento de un régimen de bandas cambiarias, el cual está funcionando en el resto de países centroamericanos que tienen moneda propia. Además, el Banco Central de Nicaragua (BCN) es un rehén de su política cambiaria debido a la proliferación de mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio y por la nula volatilidad del tipo de cambio oficial nominal, que es igual a casi 0%.

Dos riesgos exógenos se presentaron en el ámbito económico de Nicaragua desde hace dos años, como son (i) el desplome de la cooperación petrolera de Venezuela, que al mantenerse con todo su vigor contribuyó a garantizar la estabilidad del tipo de cambio y de una baja presión inflacionaria, y (ii) el proceso de aprobación de la NICA Act en el Congreso de Estados Unidos que pone en riesgo la inversión extranjera y el acceso a préstamos multilaterales muy concesionales, a los cuales se agregó (iii) la aplicación, por parte del gobierno de Estados Unidos, de la Ley Magnitsky Global en diciembre de 2017, que puede afectar a personas jurídicas y naturales de Nicaragua. También se observa desde 2013 un riesgo interno muy importante, como es el creciente déficit del Institituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

Para mantener la estabilidad macroeconómica, a través del manejo de dos saldos monetarios en manos del BCN, uno el de las reservas internacionales brutas y el otro el de la base monetaria compuesta principalmente por la emisión de córdobas, se han observado acciones de política monetaria atípicas para que el primer saldo fuese igual a o mayor que 2.5 veces el segundo saldo.

Por ejemplo, al final de un trimestre o de un año, se han depositado en el BCN, por escasos días, decenas de millones de dólares en concepto de encaje sobre los depósitos en moneda extranjera en las instituciones del sistema financiero nacional, elevando la tasa de encaje catorcenal “efectiva” hasta niveles cercanos al 20%, mientras que la tasa legal es 14%; o se han depositado en el BCN excedentes de encaje en córdobas, elevando la tasa de encaje “efectiva” a niveles cercanos al 30%; o la “profundización” de las operaciones de mercado abierto, mediante colocaciones de Letras Estandarizadas del BCN con plazo de 1 día, porque el 85% de las subastas tradicionales de Letras del BCN se concentran en plazos de 7 días, 14 días y 1 mes, lo cual manifiesta cierta desconfianza entre los inversionistas financieros.

Por otro lado, en el ámbito de las finanzas públicas, y de acuerdo con las comunicaciones oficiales públicas, se puede concluir que casi nada se ha formulado o aprobado en las esferas gubernamentales. No se logró reducir la alícuota máxima de 30% a 25% del impuesto sobre la renta ni se pudo eliminar las exenciones o exoneraciones del pago del impuesto del valor agregado (IVA); no se logró confeccionar el “colchón” fiscal equivalente a 1.6% del Producto Interno Bruto (PIB) para acumular reservas fiscales y enfrentar los impactos de los riesgos económicos; y no se ha iniciado el ajuste de las finanzas del INSS, que tiene más ribetes estructurales que administrativos.

Otros tres riesgos externos asociados con la política fiscal y comercial de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, harán presencia en el escenario económico de Nicaragua:

  • la reducción del impuesto sobre la renta corporativa de 35% a 21% en Estados Unidos, que facilitará la repatriación de utilidades y de capitales de empresas estadounidenses radicadas en el resto del mundo hacia Estados Unidos, lo cual provocará una disminución del flujo de inversión extranjera directa;
  • el aumento de US$1,291 millones del gasto federal en infraestructura económica y defensa en un momento en que la economía estadounidenses está casi en pleno empleo, lo cual apreciará al dólar, aumentará la inflación -tanto la estadounidense como la importada-, hará más agresivas las alzas de la tasa de interés de la Fed para contrarrestar las presiones inflacionarias en la primera economía mundial, y hará más caro y más escaso el financiamiento externo; y
  • los impactos de la guerra comercial declarada por Estados Unidos a China, que elevará los aranceles de las importaciones estadounidenses -hasta ahora, 30% sobre los paneles solares, 25% sobre el acero, 20% sobre grandes lavadoras residenciales y 10% sobre el aluminio-, y perjudicará la recuperación económica a través de menos importaciones, menos exportaciones y más desempleo.

A medida que pasa el tiempo, los efectos de los riesgos externos e internos continúan acumulándose y no se observan las propuestas gubernamentales para enfrentarlos, excepto los avances notables en la contratación y los desembolsos de la cooperación internacional al sector público observada principalmente en 2017.

La misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI), encabezada por el Sr. Fernando Delgado, ha estado aconsejando una serie de acciones de política fiscal y financiera desde hace un año, y varios colegas economistas, entre ellos el suscrito, también hemos presentado públicamente muchas recomendaciones que apuntan a la búsqueda de soluciones de los problemas arriba planteados.

Por estas razones, sugiero al Presidente Daniel Ortega que instruya al gabinete económico para que le presente un plan de acciones de política económica en el menor tiempo posible, sin olvidar que antes de las soluciones económicas está la solución de los problemas políticos, que deben ser resueltos por los nicaragüenses

copades

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