Economicas

Balas por un lado y garrote por el otro

Enrique Saenz

Todos sabemos que el estallido social que se produjo como reacción a la imposición de las reformas al INSS, en realidad fue resultado de un rosario de atropellos. Las bárbaras reformas al INSS fueron la gota que derramó el vaso. Un vaso que se fue llenando de violaciones flagrantes a los derechos ciudadanos –recordemos los menores masacrados en La Cruz de Río Grande-, embustes, corrupción, impunidad y atracos a la economía familiar y a la economía de las empresas.

Uno de los factores que contribuyó a que el vaso se derramara, es el abuso con los precios del combustible. Como sabemos, el negocio lo controla de, punta a punta, la familia gobernante, en colusión con otras dos empresas, junto a las cuales se imponen los sobre-precios que todos pagamos.

Hay suficiente información sobre la represión y la protesta ciudadana y no podemos descuidar otros frentes informativos. Por esta razón vamos a examinar qué ha ocurrido con los precios del combustible en el transcurso del primer trimestre de este año.

La manera más clara de evidenciar la rapiña, es comparar los precios que se imponen en Nicaragua, con los precios existentes en los otros países centroamericanos. La operación es sencilla. Buscamos el precio sin impuestos en cada país de Centroamérica, extraemos un promedio simple y después lo comparamos con los precios en Nicaragua. Lo hicimos para cada uno de los meses del primer trimestre.

¿Por qué los precios sin impuestos? Porque es el precio que en realidad mide la tajada que se llevan los destazadores que controlan el negocio.

Aquí están los resultados de nuestra investigación:

En el caso de la gasolina super, la diferencia al comenzar el año era de 56 centavos de dólar por galón. Esto equivale a más de 17 córdobas por galón.

¿Qué ocurrió con esta diferencia al llegar el mes de abril? Ocurrió que la diferencia se ensanchó a 60 de dólar por galón. La diferencia pasó de 56 centavos a 60 centavos por galón. Esto es, de 17 córdobas a más de 18 córdobas por galón. En otras palabras, con solo ajustar los precios al promedio centroamericano el galón de combustible debería ser, por lo menos, 18 córdobas inferior que el precio actual.

¿Por qué razón aumentó la diferencia?

Aquí nos vienen con el cuento de que el aumento en el precio de los combustibles obedece al aumento de los precios internacionales del petróleo. Ante ese argumento debemos responder: vayan a enganchar a yeyo con ese cuento ¿Y que acaso para los otros países centroamericanos no aumentan también los precios del petróleo?

Solamente hay una razón, y solo una, para explicar estas diferencias: la falta de escrúpulos de la camarilla gobernante para exprimir los bolsillos de los nicaragüenses.

Estemos claros. Hablamos de sobre-precios porque es un margen que se encuentra por encima de la ganancia, digamos, ordinaria, que se obtiene en el negocio. Porque es obvio que los empresarios de los otros países centroamericanos obtienen su cuota de rentabilidad, a los precios que venden en sus respectivos países.

La comparación anterior la hicimos con el precio promedio de los otros países centroamericanos. Porque si comparamos país por país, con Guatemala, por ejemplo, los resultados son más irritantes: la diferencia en enero era de 66 centavos de dólar por galón de gasolina super, tres meses después se había elevado a 69 centavos de dólar por galón.

En el caso de la gasolina regular, en comparación con el promedio centroamericano,

la diferencia en enero era de 52 centavos de dólar por galón. Para abril la diferencia se había estirado a 56 centavos de dólar por galón.

En el caso del diésel, el precio del galón en Nicaragua se mantuvo aproximadamente ocho córdobas por encima que el promedio centroamericano.

En otras palabras, la camarilla gobernante, que controla el negocio del combustible, sigue exprimiendo los bolsillos de las familias y estrechando los recursos de las empresas, al imponer sobre precios en los distintos tipos de combustible.

Cabe repetir lo que hemos dicho en otras oportunidades. Es falso que esta diferencia de precios obedezca a que Nicaragua dispone de menos capacidad de almacenamiento, porque los datos oficiales revelan que la capacidad de almacenamiento en Nicaragua es mayor que el promedio centroamericano.

Igualmente, es falso que la diferencia de precios sea a causa de los costos de transporte. Se alega que en el caso de Nicaragua el combustible ingresa por el litoral Pacífico lo cual encarece los costos. Se trata de una patraña porque también en El Salvador y en Guatemala el combustible ingresa por el Pacífico.

Las dos empresas que distribuyen combustible en Nicaragua, también lo hacen en varios países de Centroamérica ¿Por qué aquí venden a un sobre precio en comparación con los otros países donde también distribuyen combustible?

Es una pregunta que deben aclarar los directivos de esas empresas en Nicaragua.

Es fundamental recalcar que los precios del combustible no solo afectan al que tiene su camionetón, su carrito o su motocicleta. Los precios del combustible afectan a trabajadores y empresarios porque los costos de transporte impactan en los precios de la totalidad de los productos y servicios que se transan en la economía, ya sea un corte de pelo, una camisa o una libra de frijoles.

Por hoy, lo que nos corresponde confirmar es que además de recetar cárcel y balas, en su desenfreno represivo, la camarilla gobernante también garrotea y despoja sin clemencia a las familias nicaragüenses con el fraude con el precios del combustible.

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