Culturales

A 130 años de Azul…

A 130 años de Azul…

El 30 de Julio de 1888, fue publicado en su primera edición en Valparaíso, Chile, la ópera prima del bardo nicaragüense par excellence,  Rubén Darío.  Azul…, es el libro que le da su bautizo de fuego al modernismo, el audaz primogénito de un movimiento literario que, haría como dijo Varela; mezclar al romántico, con el naturalista, y al simbólico, con el parnasiano, “Usted lo ha revuelto todo” le dijo en sus cartas a Darío. Y es que el modernismo como movimiento y Darío como su padre, es justamente “una rara quintaesencia”.

Para entender al modernismo, primero hay que entender la modernidad misma, el núcleo del problema de la modernidad, es que esta se presenta como un periodo de crisis, puesto que no existe un punto de referencia en el cual refugiarse como solía ser la Iglesia y la moral católica. Es decir, el problema de la modernidad es el de la decadencia del sistema socioproductivo capitalista. Esto lo vemos reflejado en el modernismo como movimiento literario. Rubén Darío es reconocido eminentemente como poeta; sin embargo, el modernismo realmente nace como un movimiento de prosa. Darío en el cuento “El Rey Burgués”, trata el tema de vivir de la pluma en una sociedad dominada por nuevos ideales vitales.  Esto permite el conflicto del cuento, el surgimiento de  las tensiones angustiosas entre vida cotidiana y creación artística, que son temas típicos de la literatura modernista, el artista frente a la mal digerida modernidad. Los valores humanos y horizontes trascendentes son reemplazados por un espacio urbano de “desarrollo, progreso y orden”.

En el cuento todos los súbditos del Rey,  “sirven de algo”, son útiles, responden a una filosofía utilitaria ya sea el “zapatero” o “el profesor de farmacia”,… el poeta los desprecia, y los súbditos al poeta. Mientras el Rey mismo es la contraposición total al poeta, “defensor acérrimo de la corrección académica en letras”, “así como lector de bellos libros sobre cuestiones gramaticales” Ve al poeta como un simple objeto “¿Qué es eso?” pregunta al ver al poeta, y es que en el capitalismo, hasta a los seres humanos se les considera mercancía.

El poeta es convertido en un triste objeto de diversión, y es finalmente olvidado por el rey, el poeta muere. Es decir, que la aceptación del pacto económico entre el poeta y la sociedad burguesa, no significa que las necesidades básicas del mismo se verán satisfechas, como pudiese significar en el pasado la “Redención divina”. El Rey Burgués deja de manifiesto la incomprensión del poeta ante una sociedad que lo excluye y que no puede comprender sus aspiraciones trascendentales. Decimos entonces que Rubén Darío demuestra un claro rechazo a la modernidad (“He abandonado la inspiración de la ciudad malsana”), en otras palabras, Darío era profundamente anticapitalista.

Esta crítica de la modernidad que es fundacional del modernismo como movimiento, la veremos reflejada en otros textos considerados naturalistas, y a veces “sociales” como lo son El Fardo, un cuento profundamente realista y decadente en el que refleja la miseria del obrero y su trágico final. En La Canción del Oro, Darío vuelve a tocar el mismo tema, pero a través de la ironía, el harapiento poeta, canta un himno irónico, al oro mismo, a la riqueza material, a los poderosos, “semidioses de la tierra”. A través de su himno de alabanza, se rinde ante la modernidad, no sin burlarse de la misma, riéndose del rico, pero también haciendo mofa de él mismo, por la situación ignominiosa en la que ha caído el poeta.

Incluso en los cuentos más fantásticos como El Velo de la Reina Mab, la contradicción de modernidad y arte, son representados en cuatro jóvenes artistas; el escultor, el pintor, el músico y el poeta, los artistas “hombres, barbudos e impertinentes” habían sido congraciados con el don del arte, pero ellos se quejaban de esto, pues su don les atormentaba, nuevamente haciendo crítica de la sociedad industrial y el sistema socioproductivo capitalista, en el que ellos no tenían cabida alguna. La Reina Mab, como símbolo de esperanza, cura la tristeza que hay en el corazón de los hombres. La crítica pasa de lo real-naturalista y decadente; al terreno de la fantasía, de lo simbólico, tomando un aire más optimista, la Reina Mab representa la musa eterna que calma a los dedicados a las artes.

En El Pájaro Azul, por el contrario vemos a Garcín, el joven poeta bohemio entregado al café Plombier, en su trágico final se esconde su anomia, en una sociedad donde el poeta es un ser inútil e inepto. Esa era la enfermedad de Garcín, su “locura”, es así como la sociedad industrial capitalista castiga al individuo con alma poética, con epítetos como “loco” y finalmente, con su aniquilación.  Por otro lado, tenemos a Palomas Blancas y Garzas Morenas, también en prosa, se le podría categorizar como un cuento, pero también un intento de no ficción, crónica autobiográfica en el que relata parte de su vida, como en añoranza de la niñez que vivió.

En la sección En Chile, vemos la utilización de la prosa poética, que ya había sido desarrollada perfectamente por Baudelaire, aquí se puede apreciar su influencia más francesa, con prosas que capturan momentos de infinita belleza, y con muchas alusiones al arte pictórico como en “Un retrato de Watteau”. En El Año Lírico, se encuentran contenidos los poemas a las estaciones chilenas, aquí vemos un Darío inspirado por el cambio de las estaciones, como en Invernal “El granAndes/ yergue al inmenso azul su blanca cima”. En ediciones posteriores, como la segunda de 1890, comienzan a agregarse secciones posteriores a la de la primera edición como los Sonetos áureos, donde está contenido el famoso poema sobre Caupolicán, cacique araucano. Medallones, en el que encontramos el poema a “Walt Whitman”, y Échos, sección donde Darío demuestra su dominio del francés con versos de su entera autoría.

A 130 años de la publicación de su ópera prima Azul…, recordamos que el mejor homenaje que se le puede hacer a los poetas es leerlos, aún más con Rubén Darío, príncipe de las letras castellanas, símbolo de la identidad misma del nicaragüense, pensador anticapitalista y antiimperialista, y máximo poeta nacional.

Por: Camilo Membreño 

BARRICADA

https://barricada.com.ni

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