Economicas

Las dos señales positivas vistas por el FMI

Nestor avendaño

El profesor John Maynard Keynes dijo que “el auge, no la depresión, es el momento adecuado para la austeridad”, pero en el caso de nuestro país, en un momento de recesión económica la política fiscal ha reducido el gasto de inversión en 10% y el gasto corriente también ha caído con una menor tasa, apenas 1.5%.Sin embargo, el gasto gubernamental total inicial de este año era igual a 17.9% del producto interno bruto (PIB), mientras que el gasto reformado subió a 19.3% debido a la caída del PIB.

De acuerdo con las palabras del profesor Keynes, en momentos de una recesión económica se hubiese esperado un aumento del gasto de inversión pública, o sea, de un mayor espacio fiscal para la construcción pública, pero lo anterior ayuda a demostrar que la política fiscal no ha posibilitado la confección de un “colchón” fiscal para enfrentar los choques exógenos que resiente presupuesto nacional.

En su reciente visita al país, el Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció que una señal positiva en el contexto actual de Nicaragua era la contencion del gasto dada la disminución de los impuestos por la caída de la producción, pero la contención no ha sido efectiva: el déficit gubernamental, antes de la crisis política del 18 de abril, era igual a 1.3% del PIB, y con la reforma presupuestaria, dicho déficit, inmerso en la crisis, subió a 1.9% del PIB.

Para el financiamiento del déficit fiscal del presupuesto reformado de este año, se requiere la emisión de Bonos de la República por el monto de C$12,190.6 millones, equivalentes a US$377.5 millones, que en el caso de que no puedan ser colocados por la incertidumbre política existente conduciría a otra reforma presupuestaria consistente en una mayor reducción del gasto público.

La otra señal positiva que vio el FMI fue el apoyo gubernamental al mantenimiento de la liquidez en las entidades bancarias. La iliquidez fue provocada principalmente por la fuga de los depósitos en moneda extranjera de US$974.1 millones entre el 12 de abril, fecha en que se registró el saldo máximo de US$4,115.0 millones, y el 30 de septiembre, al registrase el monto de US$3,140.9 millones. El monto de esa fuga de depósitos equivale a 25.2 días de producción de bienes y servicios del país en este año. Cabe agregar que el monto promedio diario de la caída de los depósitos en moneda extranjera en el período antes mencionado es US$7.5 millones

El apoyo gubernamental, en este caso, ha sido la venta de dólares del Banco Central de Nicaragua (BCN) a las entidades bancarias por el monto de US$690.5 millones entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre, lo cual ha provocado una reducción de US$668.6 millones en el saldo de las reservas internacionales administradas por el BCN.

Sin embargo, al 30 de septiembre recién pasado el BCN ha logrado mantener la estabilidad macroeconómica, o sea, la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor, al reflejar las reservas internacionales brutas un monto igual a 2.71 veces el saldo de la base monetaria (cuyo máximo fue 3.16 veces el 17 de abril de este año) y a 5.0 meses de importaciones de bienes CIF (la condicionalidad mínima es 4 meses).

Las reservas internacionales brutas administradas por el BCN han tenido una dirección de caída  a partir del 12 de junio del año en curso, por lo cual la estabilidad macroeconómica se ha mantenido porque (i) las importaciones de bienes de CIF muestran la misma dirección de caída debido a que la producción ha disminuido no sólo por el menor gasto de inversión, sino también por el menor gasto de consumo de los hogares por la prevalencia de una demanda de dinero precautoria, principalmente para la compra de alimentos, medicamentos, combustibles y cargas para teléfonos móviles, dado el alto nivel de incertidumbre y de desconfianza entre los agentes económicos y (ii) porque la base monetaria también muestra la misma dirección de caída debido principalmente a la compra de divisas realizadas por las entidades bancarias -compras que han tenido el auxilio parcial de los reportos monetarios facilitados por el BCN a los bancos comerciales- y a las subastas de Letras del BCN.

También se deben reconocer los esfuerzos que han realizado los siete bancos comerciales privados radicados en Nicaragua en estos momentos de crisis. Cada uno de estos bancos está sólido, porque sus adecuaciones de capital (igual a capital entre activos de riesgo, principalmente préstamos) superan la norma del 10%, es decir, que cada banco puede prestar hasta 10 veces el monto de su capital.

Sobre la base de información publicada por la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Privadas (SIBOIF) al 30 de septiembre de este año, se puede identificar, en orden de importancia, a los tres bancos con mayor

  • liquidez en moneda local (como porcentaje de sus depósitos en moneda local): AVANZ, FICOHSA y BAC;
  • liquidez en moneda extranjera (como porcentaje de sus depósitos en moneda extranjera): FICOHSA, BANCORP y BAC;
  • captación de depósitos (como porcentaje de su patrimonio): BANCORP, BANPRO y BDF;
  • eficacia en el manejo de la cartera (préstamos entre gastos de administración): BDF, BAC y LAFISE BANCENTRO;
  • tasa de interés activa: FICOHSA, AVANZ y BAC;
  • tasa de interés pasiva: FICOHSA, AVANZ y BDF;
  • mayor rentabilidad sobre activos: BAC, LAFISE BANCENTRO y BANPRO;
  • mayor rentabilidad sobre capital: BAC, BANPRO y LAFISE BANCENTRO;
  • índice de calidad bancaria: BAC, FICOHSA y LAFISE BANCENTRO.

Este desempeño de la banca comercial privada hubiese sido más potente frente a la crisis si no hubiese sido debilitada con los anuncios del BCN que aceleraron la fuga de los depósitos en moneda extranjera desde agosto recién pasado.

En conclusión, de las dos señales positivas vistas por el FMI, sólo puedo apreciar una que es el apoyo de las autoridades para el mantenimiento de la liquidez en los bancos comerciales, a lo cual agrego la resistencia de los bancos ante la desestabilización financiera que han afrontado en esta crisis política.

Aún en esas condiciones, con un índice mensual de actividad financiera que crecía apenas 1.4% promedio anual en agosto, la banca comercial privada observaba a finales de septiembre una reducción acumulada anual de 7.3% en el saldo de crédito en moneda extranjera y otra reducción acumulada anual de 4.8% en el saldo de crédito en moneda local con mantenimiento de valor.

En términos interanuales, la tasa de crecimiento del saldo total de la cartera de crédito bruta se desplomó de 12.8% en diciembre de 2017 a 0.2% en septiembre de 2018, y la cartera en riesgo como porcentaje de la cartera bruta se elevó de 2.8% a 7.7% en ambas fechas en el mismo orden.

Para normalizar la actividad económica del país, entre ellas el sistema financiero nacional, se requiere a priori una urgente negociación política que promueva la confianza de los agentes económicos, para luego pasar a diseñar y aplicar las políticas de ajuste y de reformas estructurales de la economía de Nicaragua. No veo otras opciones para impedir una tremenda caída de la economía nicaragüense.

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