Culturales

Enserio, no lo hagas

fallos

Enserio, no lo hagas

Las bombadas de su corazón parecían no parar, el tiempo era letal y su momento impredecible; torturado por ruidos que nadie más escuchaba y los retumbos parsimoniosos de la puerta y ventana. En su mente sólo concebía una y otra vez las advertencias inútiles para su actual desdicha.

“No lo digas tres veces” repetía una y otra vez seguidos de ” ¡idiota!” Mientras se ahogaba entre mocos y lágrimas por la desesperación.

Y era totalmente cierto, al ser extranjero tuvo que tener más cuidado, ya que sus “no pasará nada” con risas burlescas era algo del cual lamentarse irónicamente. Había ya escuchado los relatos, había ya sentido la presencia, incluso lo había olido, ” en mi nueva pieza huele a cigarro en las noches, desde que me he mudado” a pesar de que poco a poco le iban contando, día tras día le decían que había alguien que quería ser su amigo, simplemente no presto atención, ” tan sólo son mitos, pero ya díganme quien es”. Alguien que repetidamente en otras leyendas no puede ser nombrado “¿De nuevo con las historias de personas innombrables?” El pensamiento errático lo llevo a esconderse en una esquina mientras el humo de cigarrillo inundaba toda la habitación, en donde el cielo raso parecía teñirse de sangre angelical. Claro que podía ser nombrado, si aceptabas su amistad, cambio si no lo hacías y lo llamabas tres veces, el venía a ti con absolutamente ninguna intención de amistad. El sudor y el incesante escalofrío recorrido por su cuerpo ahora se lo narraba, “tenían razón, la tenían”. No sólo palabras a boca abierta, escucha tus pensamientos, tus sentimientos, sabe si piensas en él, incluso si tienes curiosidad. Un ser no mitológico, ni siquiera de leyenda; un ser tan real como tú leyendo ahora. “Debo salir de aquí, ni siquiera debo mirar atrás” era inútil, él podría entrar cuando quisiera, tan sólo disfruta de tu sufrimiento, tan sólo ama el hedor de tu miedo, tan sólo le excita escuchar tu respiración acelerada al compás que se consume su cigarrillo.

“¡Pombero!” Gritó aquella tarde tratando de recordar el nombre de aquel ser, “Pombero” dijo cenando mientras trataba de imaginarse como era.
Todo ruido terminó.

Ya era el momento de disfrutar de su víctima, ya era hora de deleitarse del inepto. Prefería a las mujeres, pero tampoco dudaba de un hombre. Sólo era sufrimiento.

Abrió la puerta lentamente, como si de un rito sepulcral se tratase, “Pombero” gritaste al reconocer mi nombre, al pensar que era yo” se acercaba cada vez más con un tamaño pequeño pero intimidante “¿por qué dijiste mi nombre? Si sabes que puedo oírte” su peluda silueta se movía como la neblina en otoño, “¿por qué pensaste mi nombre? ¿Si sabes que puedo oír tus pensamientos? Su sonrisa diabólica iluminaba y apagaba al mismo tiempo, sus ojos consumían, y al acercase y al decir cada frase con voz de eterno, daba un beso a su fiel amigo de tabaco.

“Te advirtieron desde el inicio y aun así lo hiciste”.
Un último disfrute a su cigarro.” Al igual que la persona que lee esto”.

                                                                                Roberto Cristopher Aldave, Asunción 2018

 

Biografía

Roberto Christopher Aldave nació en Pueblo Libre, Lima, el 22 de diciembre de 1997.                   Pasó su infancia en la capital en donde estudió en la primaria Abraham Zea Carrión junto a su hermana, también actual escritora Akane A. Hualca, ambos despertaron un interés por los libros a temprana edad.

Se mudó junto a su familia a la Ciudadela Pachacutec a la edad de los nueve años. Estudió en el colegio privado Cristiano Misión Integral su secundaria hasta culminar, mudándose providencialmente durante esa etapa a estudiar a la provincia de Barranca en el colegio Nacional Guillermo Enrique Billingurst en donde participó en concurso de cuentos y oratoria.

Regresó a Lima para enseñar historia con la edad de dieciocho por dos años en un colegio particular. A los veinte años viajó a Paraguay donde vive actualmente en la ciudad de Asunción. Sus cuentos no han perdido como escena a Perú y en algunas, toma como centro a Paraguay con sus leyendas. Es influenciado en su escritura por José Saramago y Gabriel García Márquez.

 

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Categorías:Culturales, Noticias Nacionales

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