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La Familia

Historia del hombre y la mujer en la sociedad

Juan Ramón Díaz Bermúdez, Estudiante de Licenciatura de Periodismo, Universidad Hispanoamericana, Sede Jinotepe

Según se desprende de una idea extraída de la investigación  Clarke, SP. Sloane D. M y Aiken, LH ( 2002), Effects of hospital Staffing and organization climate on needlestick injuries to nurses, AM Public Health , 92 ( 7): 1115-1119. 

La historia de la humanidad, las relaciones sociales pueden dividirse y observarse desde dos esferas, desde la posición del hombre y desde la posición de la mujer, lo que hombre debe ser, lo que la mujer debe ser.

Esta dicotomía, se ha planteado desde la existencia de diferencias basadas en el sexo de las personas; y a partir de esta diferencia, que en esencia es solo biológica, se ha elaborado un esquema de roles, una división de funciones, que determinan la clase y grado de participación que les corresponde a hombres y mujeres dentro del evento social.

Entonces, el género inicia y se desenvuelve desde un constructo social, que plasma como fundamento la idea de seres humanos diferentes a partir de su sexo: hombre y mujer.

Una construcción social que ha colocado a las mujeres en razón de su sexo en una posición de inferioridad y, por ende de discriminación y que históricamente la ha reducido a las tareas domésticas o bien, a labores de ejecución alejadas del poder de decisión y que reducen las oportunidades para desarrollar y para hacer respetar su dignidad y libertad.

A su vez, al hombre se le destina a cumplir un papel -normalmente de poder- dentro de la sociedad y en el ámbito institucional.

El género es una construcción social, que define qué puede hacer el hombre y qué puede hacer la mujer, determina cuáles son sus responsabilidades y funciones, y como elaboración social ha contribuido fuertemente a la definición cultural de todas las sociedades al punto que se encuentra tan inmerso en el discurso social que ha significado su aceptación por parte de mujeres y hombres al influir y condicionar sus comportamientos, al auto-entenderse acorde con sus roles.

Sin embargo, como todo proceso histórico y cultural, la mente del ser humano dificulta los comportamientos lineales y comienza a generar cambios que han ido modificando el entendimiento social en la dicotomía del género.

En dicha investigación donde se estudió a los enfermos (as)  se encuentra que el género es un “un “filtro” cultural con el cual se interpreta al mundo”. Asimismo determino que la cultura se define el mismo  y la que nutre cada sociedad la llena de simbolismos a partir de los cuales se “engendra múltiples versiones de la dicotomía hombre­-mujer”, atribuyéndole a las diversas conductas y actividades individuales y sociales, características de femenino y masculino.

Tipos de familia en la actualidad.

Es factible afirmar que las sociedades se han estructurado desde un sistema de relaciones de género, y se ha caracterizado por la creación de desigualdades en demérito de la mujer, y se afirma que también en demérito de todo comportamiento sexual que resulte diferente al que aquellos roles ordena.

Esta construcción social   puede observarse desde la niñez y sus juegos, los niños se encargan de los juegos más físicos como el fútbol y además se les enseña a divertirse con carros, y a las niñas, se les enseña a jugar con cocinas y a cuidar bebés de juguete, esto constituye una continuación con la creación de roles hombre-mujer, que eventualmente se refleja en la madurez a nivel de formación educativa, toma de decisiones y participación social.

Esta cosmovisión de los roles del género está en proceso de cambio.

Los “habitus” dejan de ser los mismos de forma tal que las relaciones históricas de los sexos se van readecuando, se van reorganizando, se van transmitiendo y generando variaciones culturales que van penetrando en las estructuras de convivencia social y que constituyen la génesis de una visión diferente en la construcción social del género. 

Una idea extraída de Fernández- Collado C; Baptista P y Elkes, D (1998) , La televisión y el niño, México, DF, Editorial Oasis, p 33, y la opinión del investigador refieren que diversas disposiciones de Derechos Humanos afirman la equiparación de géneros, al mismo tiempo que prohíben cualquier forma de discriminación fundada en la orientación sexual.  Resulta contraria a los Derechos Humanos cualquier disposición que discrimine a la mujer por su condición de tal o bien que discrimine tanto a ella como al hombre en función de su orientación sexual.  Sobre la violación al principio constitucional de culpabilidad, señala que las medidas de seguridad en materia penal se encuentran reguladas en los Códigos Penales, y acorde se aplicarán solamente a las personas que hayan cometido un hecho punible. Por lo que las  medidas de seguridad no pueden ser aplicadas a personas imputables, por cuanto ello significa una trasgresión al principio constitucional de culpabilidad.  Ello es así, por cuanto en nuestro sistema democrático de derecho la determinación de la responsabilidad penal está fundada bajo el principio de culpabilidad, es decir, opera un derecho penal de culpabilidad y no de autor.  En virtud de lo anterior, las medidas de seguridad en materia penal solamente pueden ser aplicadas a personas declaradas inimputables.  El análisis del principio de culpabilidad en nuestro derecho penal, ha sido ampliamente resuelto por la Sala Constitucional.

El principio de igualdad y el no discriminación, se encuentra también garantizado a nivel internacional por medio de diversos instrumentos, como el artículo 7 de la Declaración de Derechos Humanos; el numeral 1.1, 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, o Pacto de San José; el ordinal 2 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; y el nominal 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; artículo 6 de la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes; numeral 2 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Sobre este mismo punto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, actuando en función consultiva, ha señalado que la diferenciación de trato solo resulta contraria a los derechos humanos cuando está desprovista de una justificación razonable y objetiva.  

Así, cita lo dispuesto en la Opinión Consultiva OC-04/84 de la Corte Interamericana.

En similar sentido, la Corte Europea de Derechos Humanos, en el caso de L. and V. VS. Austria, llegó a la misma conclusión al indicar que la diferencia en el trato es discriminatoria cuando carece de una justificación objetiva y razonable.

En esta misma línea de pensamiento, cita la jurisprudencia constitucional costarricense  establecida en las sentencias No. 2006-11344 de las 8:48 horas del 4 de agosto de 2006 y en la No.  2003-5374 de las 14:36 horas del 20 de junio de 2003. 

 

Protección especial de la familia

El capítulo 4 de la Constitución Política de Nicaragua comprendido del artículo 70 al 79 se denomina el Derecho a la Familia.

Por ejemplo, el artículo 70 de la Constitución Política de Nicaragua establece que:

“La familia es el núcleo fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de esta y del estado, la persona, la familia y la comunidad, son elementos protagónicos, del plan de desarrollo humano, de la nación”. 

De este en especial y de los artículos mencionados se desprende, que la protección familiar son las medidas que tenemos que tomar los cabezas de familia para intentar que todo esté bien en la familia, que económicamente la familia pueda desarrollarse de un nivel de vida deseable y que no haya un acontecimiento que haga que la familia se deteriore dramáticamente o incluso que no podamos conseguir nuestros proyectos familiares.

Realmente proteger a la familia no es solamente adquirir productos financieros como seguros, etc. Proteger a la familia también es planificar razonablemente la situación económica de la familia en cada momento porque las etapas de vida del ciclo familiar son distintas.

El estado de Nicaragua, también contribuye a las familias más desfavorecidas por ejemplo a las viudas, a los huérfanos. Pero no todo debemos dejárselo al estado debemos contribuir a la seguridad de nuestras familias incluso y porque no por medio de seguros de vida, de riesgos, etc.  De igual manera, los planes de jubilación.

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