Opinión

¿Cómo afronta un matrimonio la condición de TEA o discapacidad de un hijo?

Ivania Peralta

Me inspiré en el tema del matrimonio y los hijos con discapacidad, pues en mi artículo anterior, entrevisté a una madre soltera, que debía luchar sola para poder sacar adelante a su hijo y he de confesar que me dejó pensando, reflexionando: ¿Cómo pueden haber padres que abandonan a sus hijos? y me refiero a ambos, a mamá y papá, peor aún, cuando se tiene un hijo, hija con discapacidad, que requiere tanto de la unión de sus padres. Por todo lo mencionado, quiero hablar sobre el matrimonio, pero no deseo solo enfocarme en los matrimonios que no funcionaron, sino también, en aquellos que aprovechan las adversidades para volverse más unidos y fuertes.

La Licenciada en Psicología Katherine Díaz, nos explica las razones por las cuales se rompe el vínculo matrimonial cuando se tiene un hijo ya se con Autismo u otra discapacidad.

Katherine Díaz

“Uno de los principales motivos de divorcio es no aceptar la condición de su hijo, porque tienen miedo a no saber llevar o manejar la condición, miedo a que los rechace la familia o sociedad”.

Leydi Guzmán Oporta, es mamá de un hermoso niño de casi 4 años, diagnosticado con TEA (Trastorno del Espectro Autista). Esta valiente mamá, me cuenta que a raíz de confirmar la  condición de su niño, su matrimonio empezó a pasar por serias dificultades, al grado de ocurrir la separación, Aclaro que no se trata de decir que es culpa del niño o de su condición, sino, que se trata de todo lo  que implica sacar adelante a un niño con alguna discapacidad y hay papás o mamás que no se sienten preparados o no tienen valor para enfrentar la situación y por eso prefieren no estar 100% presente en la vida de sus hijos.

Lydi e hijo

“A partir del  diagnóstico del niño la respuesta del papá fue: Es mi hijo, sea como sea, es siempre mi  hijo. Mi esposo empezó a vivir su duelo en silencio, sin embargo,  yo lloraba mucho, para ese tiempo yo estaba laborando y cuando llegaba de trabajar, me encerraba en el cuarto a llorar y mi esposo me decía: ¿De qué estás llorando? ¿A caso el niño se murió?”

“Mi esposo se empezó a encerrar, empezamos a discutir, hasta por llevar al niño al parque, porque él no quería, más que todo en eso se basaban nuestros pleitos. Él cambió, empezó a ser simple e indiferente ante la situación del niño, ya no lo veía con la alegría de antes. Yo me volví más exigente y más obsesiva en cuanto a buscar a los mejores doctores, llevarlo a sus terapias, buscar cómo mejorar la alimentación del niño, me volví más sensible, más frustrada. Noté que  él empezó a guardar mucho silencio, no me daba el apoyo que yo requería en cuanto a realizar acciones para ayudar al niño y ahí empezaron los problemas matrimoniales más fuertes”.

“Luego cuando nació mi segunda hija, ya éramos un matrimonio más  simple,  ya no teníamos ese espacio como pareja, pues en el día trabajábamos y en la noche él descansaba o yo descansaba. La situación empeoró un poco más, pues ya eran dos niños que cuidar. Pasaba el tiempo y mi esposo nunca vivía su duelo, más bien lo ignoraba, ignoraba toda la situación que estábamos viviendo”.

“Iniciaron las infidelidades por parte de él, se refugiaba en el alcohol, entonces seguíamos con los conflictos, porque yo lo esperaba para que me apoyara con los niños y él llegaba tomado, solo a dormir, y eso es algo que quiero recalcar, a partir del diagnóstico de mi hijo, mi esposo empezó a dormir mucho, solo dormido quería pasar”.

“Decidimos separarnos, el salió de la casa, pero no por infidelidad, sino, alegando que él ya no me quería y que ya no tenía que estar conmigo. Meses después él me dice que salió a ver cómo era la vida”.

“Meses después de la separación, busqué ayuda psicológica para mi esposo, pues yo sentía que él no había afrontado el diagnostico de nuestro hijo, no había vivido el duelo. En mi caso, pude sobrellevar mejor la situación con el niño,  porque busqué ayuda para mí, yo lloraba lo que tenía que llorar,  yo si busqué como dejar de lamentarme y empezar a asimilar la condición de mi hijo. Mi esposo pasó por tres Psicólogos, luego de la separación, pero no quiso dejarse ayudar” (Leydi Guzmán Oporta).

La Psicóloga Díaz, afirma que las relaciones matrimoniales  se ven directamente afectadas emocionalmente, porque los padres no esperaban la condición o discapacidad de su hijo o hija.

También, alega que existen papás que comparten la responsabilidad que implica tener un hijo con discapacidad y la asumen sin ningún problema, pero también hay otros padres que por trabajar o por no aceptar el diagnostico de sus hijos, dejan toda la carga a la madre.

Leydi  continúa contando…

“El hecho de que como pareja no nos hayamos sabido llevar, comunicar, todo eso se ve reflejado en el niño, pues los padres impactan ya sea de manera positiva o negativa en los hijos. El niño se vio afectado con nuestra separación, pues su Autismo se  complicó más, por así decirlo, sus problemas de  insomnio incrementaron, el Psiquiatra me dijo: Vos como mujer, llamas a  una amiga y te desahogas, le platicas que te separaste etc, pero tu hijo cómo te expresa ¿mamá por qué mi papa no está en la casa o por qué se fue mi papá? Mi hijo es no verbal”. Todo eso ha sumergido a mi hijo en una crisis que estoy viendo como superamos.

“Lamentablemente el niño se está viendo en una familia disfuncional, donde papá quiere estar con él, pues no lo deja de visitar, pero no asumiendo su papel de padre de un niño con discapacidad, así se le podría decir”.

Díaz Oporta recomienda a los matrimonios que se encuentran en crisis, que lo primero que deben hacer es aceptar y amar a sus hijos, llenarse de mucha paciencia y no ver a su hijo como una condición, sino como lo que es, un niño, y buscar más la unión como pareja.

Existen casos de matrimonios que la condición o discapacidad de su hijo/a, los ha unido más como pareja, les ha venido aportar fuerza y madurez en la relación, tal es el caso del matrimonio de María Danelia Molina y su esposo William Díaz Mercado.

Esta pareja alega que ellos no pasaron por  un duelo como tal, estaban tan concentrados en averiguar ¿Qué sucedía con su hijo?, que iniciaron a tocar puertas, a llevarlo donde médicos, genetistas, terapias y más, ellos ya sospechaban de Autismo, así que cuando  llegó el diagnostico, ellos ya tenía un caminito recorrido en la mejoría de su niño.

María Danelia afirma que con la condición de su hijo, su esposo y ella,  como pareja se unieron más. Les ayudó mucho que siempre se han tomado de la mano como familia, su esposo siempre dispuesto a acompañarla a donde ella crea conveniente buscar ayuda para su niño.

Danelia, esposo e hijo

“Mi esposo siempre está comprometido, entregado, hablamos el mismo idioma en cuanto al bienestar del niño se trata, creo que no hemos tenido algún problema que digamos que es por el niño y su condición, considero que el amor que le tenemos a nuestro hijo ha hecho que trabajemos juntos y nos unamos más  y eso ha sido un éxito  para mi hijo, pues considero que es un niño feliz, que abraza, da besos, se deja abrazar, saluda, se ríe, entonces considero que es muy importante el amor que le transmitimos a él, porque si nosotros como pareja estamos bien, nuestro hijo estará bien”.

“Como matrimonio hemos tenido que sacrificar un poco nuestro espacio, pero creo que todo tiene su momento. En los primeros años del niño no veíamos los avances que vemos ahora, entonces ahora ya podemos relajarnos más, salir a comer con nuestro hijo, visitar diferentes lugares y tener tiempo para nosotros, porque en cierto momento el matrimonio como que se descuida porque nos concentramos más en el niño que en nosotros, pero  estemos claros que el matrimonio cambia, porque estamos hablando que es un niño que necesita más amor, más atención y más apoyo que un niño que no tiene una condición”.

“Padres tenemos que ser más responsables independientemente de la condición de nuestros hijos, permanecer juntos, un niño que está con su papá y su mamá, no se va a desarrollar igual que un niño que no tenga a sus padres juntos y hablo de estar juntos, pero sanamente, porque se desee estar con la pareja y más para apoyar a nuestros hijos”(María Danelia Molina).

 Para finalizar, la Psicóloga Katherine Díaz, recomienda tratar de ser los mejores amigos por y para sus hijos, para los padres divorciados tratar de no mostrar sus diferencias delante de los niños, que los menores sientan que los apoyan  y respaldan, aunque sus padres estén divorciados. Pasar mucho tiempo de calidad con sus hijos.

“Como padre y madre, yo no puedo cambiar la condición de mi hijo con Autismo, pero si puedo cambiar su calidad de vida y su destino. Aceptar a mi hijo, es decir: Lo amo sin condiciones, lo amo por ser mi hijo y ese amor nos llevará muy lejos” (María Danelia Molina).

 

 

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