La propaganda, el dominio del televisor y la familia

Juan Ramón Díaz Bermúdez, Estudiante de Licenciatura de Periodismo, Universidad Hispanoamericana, sub sede Jinotepe/ Opinión

El dominio del televisor en las mentes

 María José Ayola Directora Médica y Productora de Radio Y Tv, en la página 1104, del sitio web  http://dx.doi.org/10.1590/S0103-11042013000100010, artículo publicado en la sección Clínica y Salud vol.22 no.2 Madrid jul. 2011,  da a conocer que: “Una importante parte del sufrimiento de las personas con un trastorno mental tiene su origen en el proceso de estigmatización que, con frecuencia, acompaña a esta condición. Se trata de un conjunto de reacciones sociales negativas que limitan el bienestar, adaptación e integración social de quienes padecen una enfermedad mental (especialmente de carácter grave y crónico), afectando también a sus familiares y los profesionales de la salud mental (Muñoz, Pérez-Santos, Crespo y Guillén, 2009). Crocker, Major y Steele (1998) han señalado que los individuos estigmatizados poseen algún atributo o característica que conlleva una identidad social, la cual es devaluada en un contexto social particular. El estigma se manifiesta en tres niveles del comportamiento social (Ottati, Bodenhausen y Newman, 2004): estereotipos, prejuicios y discriminación y muchos de estos están vinculado con lo que se da a conocer en los programas televisivos”.               

Según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), 450 millones de personas están afectadas por algún tipo de trastorno mental, de tal forma que se estima que el 25% de la población se verá afectada en algún momento a lo largo de su vida. Los trastornos mentales abarcan el 12,5% de todas las patologías a nivel global, por encima del cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Por ello, es necesario normalizar y contribuir de forma integral a favorecer la situación del colectivo.

Según Omar Rincón, investigador y profesor de Comunicación y Televisión de la Universidad Javeriana de Colombia en su libro Televisión, Vídeo y Subjetividad, los medios de comunicación: “…en especial la televisión son un lugar político ya que determinan las formas de hacer la vida pública en la sociedad contemporánea al establecerse como el escenario prioritario para el debate de las ideas; el dispositivo preferido para comunicarse entre gobiernos y ciudadanos, políticos y candidatos; el mecanismo preferido para consultar opiniones de la sociedad; el lenguaje más atractivo para construir consensos. La política transita por los noticieros, los programas de opinión, los debates políticos, y hasta por el melodrama. Con varios puntos a su favor: la masividad, la atracción que ejerce sobre una gran cantidad de personas, entre ellos los marginales de la escritura y la escuela, la capacidad de reiteración y la economía simbólica de sus mensajes…” (Rincón, 2002: 35)”.

Propaganda comercial y eventual violación a la libertad empresarial

En la legislación nicaragüense se consagra  libertad de comercio y empresa.

Este derecho permite a cada ciudadano escoger libremente la actividad económica que desea desarrollar para su provecho bajo el esquema de una economía de mercado, en donde, por razones de orden público, moral o derechos de terceros, el Estado puede limitar –bajo la observancia preceptiva del principio de razonabilidad y proporcionalidad- el ejercicio de esta actividad, en los términos del artículo 28 constitucional.

De esta manera, una vez que la persona ha realizado el contenido esencial de este derecho fundamental, sea la escogencia de una determinada actividad económica, su funcionamiento debe sujetarse a los requisitos señalados en el ordenamiento, los cuales –en todo momento- deben superar el riguroso examen de razonabilidad y proporcionalidad, de forma tal que no haga nugatorio o imposible el ejercicio de este derecho fundamental, al impedir de manera arbitraria el desarrollo de una actividad económica.

La regulación de la propaganda comercial es una tarea estatal encaminada a que no se difundan estereotipos, patrones de conducta ni antivalores, sino que se garantice el respeto, el valor y la dignidad humana de las personas.

 Desde esa perspectiva, es un instrumento para contribuir a forjar una sociedad sin discriminaciones ni exclusiones, fundada en los derechos humanos y en el respeto a la individualidad personal.

Es preciso refirmar que la propaganda comercial, objeto de regulación en la ley cuya constitucionalidad se cuestiona y, está relacionada con la libertad de expresión, que calificamos  como el género y con su especie la libertad de información.

La propaganda es la publicidad desarrollada para propagar o difundir un producto, servicio, una materia, un espectáculo etc.; consiste en el conjunto de acciones que, técnicamente elaboradas, utilizando principalmente los medios de comunicación colectiva, pretenden influir en determinados grupos humanos para que éstos actúen de cierta manera.

La actividad persigue ejercer influencia en la opinión y la conducta de la sociedad, con el fin de que adopte determinadas decisiones.

La propaganda comercial es hoy en día una de las principales herramientas de quienes pretenden vender bienes y servicios, pues les permite dirigir su mensaje comercial a la mayor cantidad de personas con el fin de que los adquieran.

Si bien puede difundirse a través de medios de comunicación colectiva, como periódicos, radioemisoras o canales de televisión, es una actividad cuyo objetivo principal es disuadir y convencer a los consumidores de la conveniencia o necesidad de adquirir un bien o servicio determinado, es una actividad que, fundamentalmente, se relaciona con la libertad de empresa.

El contenido esencial de esta libertad, consagrada la Constitución Política, involucra la libre escogencia de la actividad empresarial, la determinación de la estructura de la empresa, así como de los medios necesarios para la consecución de los fines escogidos, entre los cuales es de singular importancia obtener un lucro razonable.

Es por ello que el ejercicio del derecho de hacer propaganda comercial está sujeto a limitaciones, también de rango constitucional, que establece como límite general a las libertades públicas la moral, el orden público y el daño a terceros, que consagra el derecho de los consumidores y usuarios a la protección de su salud, del medio ambiente, de la seguridad e intereses económicos, así como el derecho de recibir información adecuada y veraz, a elegir libremente y recibir un trato equitativo.

Asimismo, es constitucionalmente legítima la restricción de la propaganda comercial, en atención a la protección de valores y principios también de primer orden, como la dignidad de las personas, y el bienestar de la familia y de los menores de edad, que gozan de reconocimiento expreso en varios instrumentos internacionales incorporados al ordenamiento nicaragüense.

Los medios de comunicación en Nicaragua han logran ganancias millonarias en publicidad y programación.

Por ejemplo,  en cada espacio o pauta de publicidad de canal 10, los anuncios suelen durar entre 2 minutos con30 segundos  y  3 minutos y 33 segundos. Y se conoce que cada anuncio significa una fuerte cantidad de dinero que tiene que pagar el anunciante.

 Especialmente si estimamos que estos espacios de debate lograrían, sin duda alguna, gran audiencia y monitoreo por parte de la población como pasa con este noticiero, razón que podría llevar a vastas ofertas para colocar productos y cuñas publicitarias entre estos espacios.

Aunque la mayoría de medios de comunicación colectiva en Nicaragua se supone son de carácter privado y por ende sus actividades pretenden ser  independientes de las necesidades del Estado nicaragüense, no se puede negar la existencia de un compromiso con la ciudadanía en la construcción de espacios democráticos y representativos de discusión política.

Familia  y los medios de comunicación

Marta Guerri Psicóloga cataloga que  “el mirar televisión es uno de los pasatiempos más importantes y de mayor influencia en la vida de niños y adolescentes. Los niños en los Estados Unidos miran la televisión durante un promedio de tres a cuatro horas al día. Cuando se gradúan de la escuela secundaria habrán pasado más tiempo mirando televisión que en el salón de clase. Mientras la televisión puede entretener, informar y servirle de compañía a los niños, también puede influenciarlos de manera indeseable”. La Red de Jóvenes Periodistas declaró que a través de ellos, “personas que trabajen en la educación, mediación o intervención con jóvenes pueden trabajar aspectos relacionados con el tiempo libre, las relaciones personales, el género, el consumo, las nuevas tecnologías, la publicidad, la moda y las emociones”.

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