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En Costa Rica, nicaragüenses Rescatados de las garras del enemigo

Carlos Garcia

Alberto Cabezas Villalobos 

Los jóvenes nicaragüenses viviendo en Costa Rica Carlos García, Luis Mejías, Rudy Sevilla y Cipriano Hernández tienen algo  en común fueron declarados culpables por distintas causas penales y están presos en el Centro de Atención Semi Institucional de San Luis de este país. Todos fueron condenados por robar en Costa Rica, excepto Sevilla que vendía drogas en ese territorio.

García tiene 25 años, nació en Bluefields llego hasta 5 grado de Colegio, perdió varias veces sus exámenes de bachillerato en las materias de Inglés y Estudios Sociales.  Ha  trabajado arreglando carros y en construcción.  Su madre lo trajo a Costa Rica a los 6 años para buscar trabajo a “raíz de la pobreza”. A su padre no lo conoció. Atestigua que “estoy preso porque le robe a un tipo que se metió a robarle a mi tía en su casa, le quito un tv y una pantalla.  Por eso le hice lo mismo en plena calle y le puse una pistola en su cara. Al segundo día porque lo golpee me fue a denunciarme a la policía, porque me tenía miedo. Me sentenciaron a 3 años y 4 meses.  Quise hacer justicia por mis manos.  No me ha traído ventajas estar preso, he perdido mi estudio, cosas materiales”. A pesar de todo ello, cree que ahorra trata de hacer la voluntad de Dios y que Él le ha cambiado su vida. Agrega que “Aprendí que la libertad vale mucho. Todos han desobedecido la voluntad de Él, la única diferencia es que unos caen presos otros no. Donde quiera que estoy confió en Dios. Analizo en la cárcel la biblia, trato de seguir lo que ella,  hacer el bien y los mandamientos que el dejo. Todos vamos a fallar y hemos fallado lo importante es seguir adelante”.

Cipriano posee 38 años, nació en Managua considera que está preso injustamente, llego a Costa Rica por “un futuro mejor”, en Nicaragua están solo su madre y su hermano. Él tiene 9 hijos quienes saben que están preso, cuando lo detuvieron vendía discos en la calle.  Confiesa “Soy creyente y eso es lo que me ha mantenido firme, definitivamente me ha cambiado mi vida. Asisto a la Iglesia Pentecostal Latinoamericana”.

Sevilla cumplió 27 años nació en San Marcos Carazo, llego a Costa Rica a los 11 años de edad, ahorra trabaja como agricultor en la misma cárcel donde está. Considera que en “Costa Rica cuesta mucho que a uno le den empleo por eso vendía marihuana, ahorra es mucho más dificultoso por tener la hoja manchada.”. A él si le gustaría regresar a Nicaragua porque cree que es muy difícil no poder ver a su familia,  pero solo de visitarla principalmente a sus primos, tíos y abuelos, no le gustaría vivir allí porque cree que es muy duro estar en su país.   Afirma que “Dios me ha ayudado a dejar el guaro, siento que me está cambiando mi vida”.

Mejía de 21 años, nació en Granada, desde los 7 años vive en Costa Rica justifica que tuvo que robar para alimentar a su esposa y sus hijos. Su madre actualmente vive en Costa Rica, mientras que su padre está preso por crimen organizado y tráfico internacional en Nicaragua. Según asevera “no me ha traído nada bueno estar preso solo perdidas. Pero en medio del sufrimiento oro a Dios y él es que levanta mi cabeza. Estoy totalmente arrepentido, mi familia y yo escogimos un mal camino”.

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