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En Costa Rica, prisioneros nicaragüenses pero con Dios

Juan Carlos Samuray

Alberto Cabezas Villalobos 

Los nicaragüenses Juan Carlos Samuray, Juan José Mairena y Jorge Luis Oporta  fueron sentenciados por la misma causa, robo agravado en Costa Rica descuentan su pena en el Centro de Atención Semi Institucional de San Luis de ese país.

Samuray,  viajo a Costa Rica cuando tenía 6 años y le gustaría regresar a Nicaragua porque sus hermanos están allí. Estudio primaria hasta sexto grado. Ha trabajado en pescaderías, en la playa surfeando y  enseñando a estadunidenses este deporte.  Decidió hurtar porque su esposa está embarazada.  Confiesa “el paso por la cárcel me ha traído sufrimiento, estuve en el hospital grave porque en la cárcel me hirieron mi pulmón.  Estoy arrepentido me quitaron 11 años de mi vida, asisto a la iglesia cristiana Nueva Vida en Quepos con mi hermana.”.

Oporta, nació en Managua, a los trece años estaba en pandillas, llego hasta 4 grado de escuela, se declarada culpable de dos delitos de robo, debido a la adición que vivió de consumir droga la cual dejo hace 2 años, nació en un hogar muy pobre,  en Costa Rica ha cogido café y trabajado en construcción, actualmente es indocumentado, pero labora en la cárcel cocinando porque sus familiares le enseñaron eso.  En el Consulado de Nicaragua en Costa Rica no se han preocupado por otorgarle su identificación y le preocupa que no puede trabajar e reintegrarse a la sociedad porque solo tiene un pasaporte. Actualmente se siente arrepentido según confesó al Periódico El Heraldo “No hay escusas para hacer lo que nosotros hacemos como seres humanos. Cometí un error. Pero ahora tengo precaución para no caer en lo que estaba haciendo.  Busco de nuestro Padre Celestial para cambiar mi vida, mi forma de pensar.  Antes hacía cosas sin Dios, ahorra lo tengo, lucho en mi camino junto a Él y me enseña a caminar. Lo más difícil es reintegrarse a la sociedad, pero la gente me señala, el mundo no vive con un Dios de amor, del que se habla en las iglesias.  En Costa Rica hay discriminación contra el nicaragüense no han entendido las personas costarricenses que sin nuestra ayuda este país no puede superarse. Gracias a todo este cambio hoy cuento con el respaldo de mi familia. Sino no hubiera conocido de Dios en un centro penitenciario hubiera seguido en lo mismo. Me congrego en la Iglesia Torre Fuerte en Hatillo”.

 Mairena nació en Tipitapa llego hasta 6 grado de escuela, aprendió a pintar cuadros y los vendía en la calle. Tiene dos hijos costarricenses, se considera “un rescatado de las calles”. Con el paso por la cárcel recupero a su familia, que no quería verlo, porque ni ellos le tenían confianza.  Afirma en el tiempo que ha estado en la cárcel mataron como a tres personas,  ahorra es “un fans del evangelio, no se pierde la visita de los martes y los jueves que vienen unos muchachos cristianos de una iglesia. Asiste a la Iglesia Misión de Líderes”.

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