Hoy celebramos el Día Europeo por la Igualdad Salarial

En Nicaragua se han venido tomando cartas en el asunto para tratar de equiparar las condiciones de vida del hombre y la mujer. Sin embargo, ha sido una tarea fácil que aun tiene una gran deuda pendiente.

Ya que el muchas ocasiones ganas más el hombre, por el simple hecho de ser el “sexo dominante”.

Hoy, 22 de febrero  se celebra el Día Europeo por la Igualdad Salarial, una fecha que sirve para poner de manifiesto la brecha salarial de género, es decir, la diferencia en la remuneración entre hombres y mujeres.

Esta fecha no es la misma todos los años, se elige en función de la magnitud de la brecha del año anterior.

Cuanto mayor en la brecha salarial, más tarde empiezan a cobrar las mujeres tras empezar el año.

Podría decirse que, si la brecha salarial en Europa tiene un 16,2% de grosor las mujeres, en vez de cobrar desde el primer día del año, lo harán a partir del 22 de febrero, haciendo una estimación de salario/día.

Pero la diferencia salarial entre hombres y mujeres es algo que sucede a lo largo y ancho del planeta y como mencione anteriormente Nicaragua no es la excepción.

A nivel mundial esta diferencia es de un 20%. O, dicho de otro modo, ellas cobran el 80% del salario que cobran ellos, según datos de la OIT.

Los motivos son múltiples.

Las causas que sostienen la brecha salarial

La gran mayoría de los países democráticos garantizan por ley que no puede haber discriminación en cuanto a salarios, por razón de sexo.

Pero la realidad es bien distinta como demuestran infinidad de informes.

Las razones tienen que ver con dinámicas más profundas y estructurales de las sociedades.

Una de las causas se encuentra en las jornadas que desempeñan las mujeres. Ellas optan, en gran medida, por jornadas reducidas, debido a los roles de género que las sitúan como principales responsables de los cuidados de dependientes: niños, personas adultas mayores y enfermas. Esto tiene que ver con la parte, digamos voluntaria, de la cuestión.

Las mujeres eligen trabajar menos para dedicarse a los cuidados (un 10%) lo que les lleva a realizar una doble jornada, una remunerada y la otra no.

Pero esto no queda aquí.

Una gran parte de las mujeres querría y podría trabajar más pero no consiguen acceder a trabajos de jornada completa.

Es lo que se denomina subempleo y según los últimos datos de la EPA sobre esta cuestión (último cuatrimestre de 2017) un 57,3% de las personas con jornada a tiempo parcial desearía trabajar más horas.

Las tres cuartas partes de este porcentaje (73,44%) son mujeres.

Entre las medidas que se proponen para corregir este sesgo desde la OIT se recomienda impulsar y sensibilizar sobre la corresponsabilidad entre hombres y mujeres en los cuidados.

Por ejemplo, con el establecimiento de la obligatoriedad sobre permisos de paternidad más amplios y que sean obligatorios e intransferibles a la madre.

La importancia de incentivar la vocación

Otra de las cuestiones tiene que ver con cómo se prepara para la vida profesional y se despierta la vocación.

La socialización que viven las niñas en cuanto a aspiraciones laborales es completamente distinta a los niños.

A las niñas se las incentiva a elegir carreras y profesiones más relacionadas con los cuidados y la asistencia como puede ser las profesiones sanitarias o la educación.

Como resultado de esta tendencia que, afortunadamente va revirtiéndose, las profesiones relacionadas con el cuidado de los demás están profundamente feminizadas.

 La cuestión es que, pese a su gran relevancia, estas actividades están peor remuneradas que las tecnológicas o científicas donde los hombres son una gran mayoría.

Contener la excesiva presencia de las mujeres en estas profesiones y fomentar el acceso en igualdad a actividades con mayor remuneración (STEM) debe ser el objetivo de las políticas sociales, según el organismo internacional.

Así como tratar de eliminar el conocido techo de cristal que hace que las mujeres están en minoría conforme se sube la escalera de la responsabilidad en el cargo.

La propuesta desde la OIT es que el trabajo de igual valor se remunere con igual salario.

Esto debe quedar protegido por ley y promoverse en la práctica.

El ascenso profesional está condicionado en gran medida por culturas empresariales que favorecen las formas de hacer masculinas.

Jornadas que se alargan hasta tarde donde el número de mujeres disminuye según van pasando las horas porque deben ir a cumplir con su rol de cuidadoras.

Este presentismo no tiene que ver tanto con la productividad, sino con otro tipo de ventajas.

En ocasiones, la imagen de persona comprometida con su trabajo tiene que ver con este alargamiento innecesario de la jornada.

Muchos empresarios creen todavía que pasar más horas en el trabajo es sinónimo de compromiso.

Algo en lo que las mujeres, en general, compiten en desventaja por las razones que se han explicado anteriormente.

Alberto Cabezas Villalobos/ Opinión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s